Caseríos encendidos por los humos del remordimiento
remembranzas ahogadas por todas las resistencias
Se llamaba Lucía
se cambió el nombre a María Angélica
siempre quiso llamarse Antonieta
La mayoría hablaba de sus errores
ella eufemísticamente dijo experiencias
como una especie de pugna eterna
entre realidades, la de ella, la de los otros
los desgraciados que no me comprenden.
Era bailarina
terminó como doctora
siempre quiso ser pintora.
Las caídas no le mostraron nada, son los
estúpidos que no me apoyan y mi único error
fue no ser mas yo misma la vida que cerrada
se abre más y más y confundida me volveré
a equivocar. El problema no es errar
es no ver el precipicio
donde decidiste saltar.
Era preciosa
quiso ser hermosa
terminó siendo la resistencia
que ahogó su propia existencia.
remembranzas ahogadas por todas las resistencias
Se llamaba Lucía
se cambió el nombre a María Angélica
siempre quiso llamarse Antonieta
La mayoría hablaba de sus errores
ella eufemísticamente dijo experiencias
como una especie de pugna eterna
entre realidades, la de ella, la de los otros
los desgraciados que no me comprenden.
Era bailarina
terminó como doctora
siempre quiso ser pintora.
Las caídas no le mostraron nada, son los
estúpidos que no me apoyan y mi único error
fue no ser mas yo misma la vida que cerrada
se abre más y más y confundida me volveré
a equivocar. El problema no es errar
es no ver el precipicio
donde decidiste saltar.
Era preciosa
quiso ser hermosa
terminó siendo la resistencia
que ahogó su propia existencia.