Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía
LUIS G. URBINA
de una mano de nieve que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía
LUIS G. URBINA
Copa reluciente de vidrio esmaltado,
de vino y de sangre su interior ardía.
Recuerdo de un beso, vil melancolía,
era un cautivo beso enamorado.
El frío de la muerte su cuerpo cubría
y sobre su pecho detuvo el pasado,
retiré el anillo de oro nacarado
de una mano de nieve que tenía
el tierno motivo que le había obsequiado
la tarde de invierno que la pretendía.
Hoy, otoño triste, su cuerpo vestía
la apariencia de un lirio desmayado.
Mis lágrimas rojas te cubren, Lucía,
el vestido blanco con que te has casado
y siento en mi pecho tu dolor hincado
y el palpitar de un ave en agonía.
de vino y de sangre su interior ardía.
Recuerdo de un beso, vil melancolía,
era un cautivo beso enamorado.
El frío de la muerte su cuerpo cubría
y sobre su pecho detuvo el pasado,
retiré el anillo de oro nacarado
de una mano de nieve que tenía
el tierno motivo que le había obsequiado
la tarde de invierno que la pretendía.
Hoy, otoño triste, su cuerpo vestía
la apariencia de un lirio desmayado.
Mis lágrimas rojas te cubren, Lucía,
el vestido blanco con que te has casado
y siento en mi pecho tu dolor hincado
y el palpitar de un ave en agonía.
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