Luciérnagas en la mesa,
van destapando mis ojos
la vieja soledad,
en la cornisa de los cristales,
Calandrias invisibles vuelven
como gotas de lluvia
al amanecer.
Brisas del mar encadenan
tu nombre en el velo
de princesas ausentes.
Mientras el reloj tartamudea
en tus recuerdos fragmentados.