Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LUGAR PARA LA PAZ
De todos los débitos que carga
mi cara asidua a los deleites
a las cosas que lloran
sus lacrimales hacia adentro
me quedan estos gránulos de ansías
pertrechos que bien sirven
para renovar cualquier desengaño
anillos para anudar el desespero
y sus cortinas sin mancebos ni jaurías.
De todos estos episodios
escojo la paz
porque es hueca
y sólo aviene-de vez en cuando- la fantasía
su jarro que ha de derramar su elíxir
sobre el lugar del suplicio
para así consagrarlo
a la aventura o a la historia.
2.
Amasar el terciopelo
con que fácilmente uno
pregona los misterios
detrás del nombre
de aplausos insonoros
como táctica precisa
el digno privilegio para gozar
de su encanto que enfebrece;
detrás de esos colores habitar
coleccionar las siembras
cuando ya asoma su cara
otro espacio
dejando para después
la promesa imperecedera
la cosecha más fructífera y etérea:
la paz
como etéreo núcleo
propagando esquirlas de asombro
no de miedo.
De todos los débitos que carga
mi cara asidua a los deleites
a las cosas que lloran
sus lacrimales hacia adentro
me quedan estos gránulos de ansías
pertrechos que bien sirven
para renovar cualquier desengaño
anillos para anudar el desespero
y sus cortinas sin mancebos ni jaurías.
De todos estos episodios
escojo la paz
porque es hueca
y sólo aviene-de vez en cuando- la fantasía
su jarro que ha de derramar su elíxir
sobre el lugar del suplicio
para así consagrarlo
a la aventura o a la historia.
2.
Amasar el terciopelo
con que fácilmente uno
pregona los misterios
detrás del nombre
de aplausos insonoros
como táctica precisa
el digno privilegio para gozar
de su encanto que enfebrece;
detrás de esos colores habitar
coleccionar las siembras
cuando ya asoma su cara
otro espacio
dejando para después
la promesa imperecedera
la cosecha más fructífera y etérea:
la paz
como etéreo núcleo
propagando esquirlas de asombro
no de miedo.
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