marton
Poeta reconocido en el portal
Lugares comunes
¿Quién eres tú pequeño sol de madrugada,
entras de lleno a mi alma, sin importarle nada?
¡¿Quién eres tú !, que, amándome en secreto,
ha congelado las llamas infinitas de mi infierno?
¿Por qué arenas encendidas de mis playas
irá dejando huellas tu planta aventurera?
Y tus manos presurosas que cosechan
el amor florecido de mi huerto en primavera.
Me impulsas al peligro extremo del amor,
llenas de aventura la loca idea de la vida.
Lavaste mi corazón, confuso y desgarrado,
pusiste sutiles cadenas, donde no cabía nada.
Si una noche pasajera acecha la mudez y la nostalgia
y se quiebra un grito destemplado en lo profundo,
(como anunciando un sollozo en la garganta),
tu cruda ausencia será la triste oscuridad de mi mirada.
Yo culpo a la medianoche, que se llevó el sosiego
y a los días soleados que escucharon tu silencio,
se hundieron como dagas los ecos de tu aliento,
te hiciste soberana en los rincones de mi tiempo.
Si en las noches de mis sueños yo te espero
y en los soles de mis días te presiento,
¿Cuanto verso desparramado será suelto?,
para andar, cual labrador, por tus senderos.
¿Quién eres tú pequeño sol de madrugada,
entras de lleno a mi alma, sin importarle nada?
¡¿Quién eres tú !, que, amándome en secreto,
ha congelado las llamas infinitas de mi infierno?
¿Por qué arenas encendidas de mis playas
irá dejando huellas tu planta aventurera?
Y tus manos presurosas que cosechan
el amor florecido de mi huerto en primavera.
Me impulsas al peligro extremo del amor,
llenas de aventura la loca idea de la vida.
Lavaste mi corazón, confuso y desgarrado,
pusiste sutiles cadenas, donde no cabía nada.
Si una noche pasajera acecha la mudez y la nostalgia
y se quiebra un grito destemplado en lo profundo,
(como anunciando un sollozo en la garganta),
tu cruda ausencia será la triste oscuridad de mi mirada.
Yo culpo a la medianoche, que se llevó el sosiego
y a los días soleados que escucharon tu silencio,
se hundieron como dagas los ecos de tu aliento,
te hiciste soberana en los rincones de mi tiempo.
Si en las noches de mis sueños yo te espero
y en los soles de mis días te presiento,
¿Cuanto verso desparramado será suelto?,
para andar, cual labrador, por tus senderos.
::::