LUIS MUÑOZ RIVERA
(1859-1916)
Luis Muñoz Rivera nació en Barranquitas y murió en San Juan. Parece ser que su padre quería que se dedicara a las finanzas y un tío suyo a las artes. Sobresalió en ambas cosas. Fue periodista, político, orador y poeta. Quizás sea el personaje más destacado en la historia moderna de Puerto Rico.
En cuanto a su carrera política sería prolijo detallarla aquí, Baste decir que tuvo mucho que ver tanto con el movimiento independentista de España, con quien negoció con éxito un gobierno autonómico para la Isla, como también durante y después de la invasión norteamericana.
Fundó varios periódicos, como vehículos para fulminar sus ideas para una autonomía política de Puerto Rico.
Para juzgar con propiedad su vena poética tenemos que tener en cuenta sus intereses vitales, que fueron predominantemente la política y la vida pública. Por eso sus poemas son más bien de contenido sociopolítico y de cultura hispánica. También hay que tener en cuenta que perteneció, cronológicamente hablando, al período o movimiento Realista en literatura, lo que quiere decir que su poesía será más bien descriptiva de los exteriores de la sociedad que lírica, al estilo del Romanticismo.
Se ha tratado de seleccionar su poesía bajo cuatro secciones, que representan un poco su trayectoria y temática poéticas Retamas, Tropicales, Nacionalistas) (El paso del déspota) y Líricas.
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Algunos de sus poemas:
XVI
¿El pueblo se divierte?
Dejadle divertir,
Si olvida sus angustias
¿qué más podéis pedir?
¡Que se agite en alegres verbenas,
que ahogue sus penas
apurando el licor del placer!
¡Que se anegue en la báquica orgía,
si siente algún día
los amargos recuerdos de ayer!
~¿Que el desaliento invade
nuestra gentil ciudad?
¿Que en ella hunden la garra
los buitres sin piedad?
¡Bah! No importa. Que goce: que cante;
y altares levante
a la risa, a la danza al amor.
No le queda otra cosa: la fiesta;
la lánguida orquesta;
de las copas el dulce rumor.
La decadencia viene:
la vais palpando ya,
el pueblo, antes altivo
degenerado está.
¿No observáis en su frente marchita
la huella maldita
que la idea dejara al partir?
Ese pueblo salvarse no quiere.
Si cae, si muere,
es que anhela caer y morir.
XXXV
A noche, mientras ardía
la caseta de consumos,
describiendo tantas curvas
como una barca sin rumbo
aproximóse a nosotros
un Demóstenes presunto
y nos obsequió galante
con este bello discurso:
-¿Ven ustedes esas llamas?
Hay muy cerca un río enjuto,
que es, enfrente del siniestro,
un sarcasmo y un insulto.
Pues yo tengo en el estómago,
-y jamás lo disimulo-
un incendio más terrible,
sin cenizas y sin humo,
que se burla de las bombas
y desdeña el acueducto.
Y este fuego no se apaga
ni con todo el ron del mundo.
(1859-1916)
Luis Muñoz Rivera nació en Barranquitas y murió en San Juan. Parece ser que su padre quería que se dedicara a las finanzas y un tío suyo a las artes. Sobresalió en ambas cosas. Fue periodista, político, orador y poeta. Quizás sea el personaje más destacado en la historia moderna de Puerto Rico.
En cuanto a su carrera política sería prolijo detallarla aquí, Baste decir que tuvo mucho que ver tanto con el movimiento independentista de España, con quien negoció con éxito un gobierno autonómico para la Isla, como también durante y después de la invasión norteamericana.
Fundó varios periódicos, como vehículos para fulminar sus ideas para una autonomía política de Puerto Rico.
Para juzgar con propiedad su vena poética tenemos que tener en cuenta sus intereses vitales, que fueron predominantemente la política y la vida pública. Por eso sus poemas son más bien de contenido sociopolítico y de cultura hispánica. También hay que tener en cuenta que perteneció, cronológicamente hablando, al período o movimiento Realista en literatura, lo que quiere decir que su poesía será más bien descriptiva de los exteriores de la sociedad que lírica, al estilo del Romanticismo.
Se ha tratado de seleccionar su poesía bajo cuatro secciones, que representan un poco su trayectoria y temática poéticas Retamas, Tropicales, Nacionalistas) (El paso del déspota) y Líricas.
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Algunos de sus poemas:
XVI
¿El pueblo se divierte?
Dejadle divertir,
Si olvida sus angustias
¿qué más podéis pedir?
¡Que se agite en alegres verbenas,
que ahogue sus penas
apurando el licor del placer!
¡Que se anegue en la báquica orgía,
si siente algún día
los amargos recuerdos de ayer!
~¿Que el desaliento invade
nuestra gentil ciudad?
¿Que en ella hunden la garra
los buitres sin piedad?
¡Bah! No importa. Que goce: que cante;
y altares levante
a la risa, a la danza al amor.
No le queda otra cosa: la fiesta;
la lánguida orquesta;
de las copas el dulce rumor.
La decadencia viene:
la vais palpando ya,
el pueblo, antes altivo
degenerado está.
¿No observáis en su frente marchita
la huella maldita
que la idea dejara al partir?
Ese pueblo salvarse no quiere.
Si cae, si muere,
es que anhela caer y morir.
XXXV
A noche, mientras ardía
la caseta de consumos,
describiendo tantas curvas
como una barca sin rumbo
aproximóse a nosotros
un Demóstenes presunto
y nos obsequió galante
con este bello discurso:
-¿Ven ustedes esas llamas?
Hay muy cerca un río enjuto,
que es, enfrente del siniestro,
un sarcasmo y un insulto.
Pues yo tengo en el estómago,
-y jamás lo disimulo-
un incendio más terrible,
sin cenizas y sin humo,
que se burla de las bombas
y desdeña el acueducto.
Y este fuego no se apaga
ni con todo el ron del mundo.