Taitafa
Poeta recién llegado
Río abajo van los fanales
las espermas encendidas,
la noche se llena de luciérnagas
y el espejo a ras de los peces
llena de resplandor las boquitas.
La red chapoteando plomos
arrastra al dios por las barbas,
cánticos y zahumerios,
doncellas preñadas de espanto.
Pescador fuma un cigarro
relajado el músculo tinto;
las niñas bañadas de luces
sus sonrisas botan al río.
Por el centro baja un cortejo
de fanales vacilantes,
yace en el mimbre un crío,
rosas de papel en el pecho,
el vientre amarillo y henchido;
un cardume asombrado
escolta en dos filas el sueño
y se vuelve de cal fría
la noche, la manta y el río.
las espermas encendidas,
la noche se llena de luciérnagas
y el espejo a ras de los peces
llena de resplandor las boquitas.
La red chapoteando plomos
arrastra al dios por las barbas,
cánticos y zahumerios,
doncellas preñadas de espanto.
Pescador fuma un cigarro
relajado el músculo tinto;
las niñas bañadas de luces
sus sonrisas botan al río.
Por el centro baja un cortejo
de fanales vacilantes,
yace en el mimbre un crío,
rosas de papel en el pecho,
el vientre amarillo y henchido;
un cardume asombrado
escolta en dos filas el sueño
y se vuelve de cal fría
la noche, la manta y el río.