Gabriela Castelan
Poeta recién llegado
No te ocultes
ni apartes tu rostro de mi vista;
que se avecina el ocaso
y quiero contemplarte.
Entre el manto estrellado
y el silencio de la noche...
...cobijado entre mi lecho te siento
y entre tu ser me pierdo.
Aquí la loca te alusina
observando tu silueta
enmarcada por el suave reflejo
de la luna envidiosa deseando tenerte.
Que tu cuerpo envidia
y tras la ventana te contempla
viendo su rival
que le arrebata su pena.
Y yo incosciente de su reto
quiero que el momento perdure para siempre.
Que a pesar de no tener
el hombre perfecto entre mis brazos,
soy dichosa...
...soy dichosa de abrazaste
y en un beso fusionarme en ti.
Soy dichosa,
de sentir tu suave pelo
meciendose frente a mi cara
y respirar tu suave aroma
que me tiene enamorada.
No te vayas,
ni descanses tus ojos
que el amanecer se acerca
y quiero estar contigo
aún después de la eternidad.
ni apartes tu rostro de mi vista;
que se avecina el ocaso
y quiero contemplarte.
Entre el manto estrellado
y el silencio de la noche...
...cobijado entre mi lecho te siento
y entre tu ser me pierdo.
Aquí la loca te alusina
observando tu silueta
enmarcada por el suave reflejo
de la luna envidiosa deseando tenerte.
Que tu cuerpo envidia
y tras la ventana te contempla
viendo su rival
que le arrebata su pena.
Y yo incosciente de su reto
quiero que el momento perdure para siempre.
Que a pesar de no tener
el hombre perfecto entre mis brazos,
soy dichosa...
...soy dichosa de abrazaste
y en un beso fusionarme en ti.
Soy dichosa,
de sentir tu suave pelo
meciendose frente a mi cara
y respirar tu suave aroma
que me tiene enamorada.
No te vayas,
ni descanses tus ojos
que el amanecer se acerca
y quiero estar contigo
aún después de la eternidad.