[FONT="]
[FONT="]Bajo el manto sombrío
[FONT="]de una vieja eternidad,
[FONT="]expiró su última luz
[FONT="]una anciana estrella.
[FONT="]La luna, su piadosa vecina,
[FONT="]con lágrimas de plata solidaria
[FONT="]le prometió su vida argenta
[FONT="]para criar a su hija,
[FONT="]huérfana de astro y de estela.
[FONT="]Sobre el rescoldo lúgubre
[FONT="]de la estrella muerta,
[FONT="]abrazó la luna a la estelilla.
[FONT="]La amamantaba de luz
[FONT="]y la vestía de lumbre;
[FONT="]la peinaba con luceros
[FONT="]y la bañaba con ilumines;
[FONT="]la abrasaba con fulgores
[FONT="]y quimeras de madre postiza.
[FONT="]Creció en luz la estrella
[FONT="]y en amor de madre ilusa, la luna.
[FONT="]Pero la estelita demandaba luz,
[FONT="]luz y más luz
[FONT="]para nutrir su resplandor.
[FONT="]Y los satélites, se sabe, ¡ay, desgracia!,
[FONT="]no alumbran ni aún en luna llena.
[FONT="]El asterisco desfallecía,
[FONT="]y la luna también se moría
[FONT="]porque otra estrella cercana,
[FONT="]en nombre de la sangre de luz,
[FONT="]reclamaba a su hija
[FONT="]para nutrirla en luminaria.
[FONT="]
[FONT="]La noche que el olor a talco de luz
[FONT="]de su estrella ausente
[FONT="]se perdió en el espacio negro,
[FONT="]de la mano de su astro tutor,
[FONT="]empezó en el corazón de la luna
[FONT="]una oscuridad que murió
[FONT="]sólo al cabo de veintiocho cielos,
[FONT="]dos purgatorios y un infierno.
[FONT="]¡Se alejó su niña, su estrella, su ilusión!
[FONT="]Y la luna que renunció por cariño a su vida,
[FONT="] quedó llena de lágrimas de luz oscurecida
[FONT="]y de otro amor que regocija: la renunciación.
[FONT="]Bajo el manto sombrío
[FONT="]de una vieja eternidad,
[FONT="]expiró su última luz
[FONT="]una anciana estrella.
[FONT="]La luna, su piadosa vecina,
[FONT="]con lágrimas de plata solidaria
[FONT="]le prometió su vida argenta
[FONT="]para criar a su hija,
[FONT="]huérfana de astro y de estela.
[FONT="]Sobre el rescoldo lúgubre
[FONT="]de la estrella muerta,
[FONT="]abrazó la luna a la estelilla.
[FONT="]La amamantaba de luz
[FONT="]y la vestía de lumbre;
[FONT="]la peinaba con luceros
[FONT="]y la bañaba con ilumines;
[FONT="]la abrasaba con fulgores
[FONT="]y quimeras de madre postiza.
[FONT="]Creció en luz la estrella
[FONT="]y en amor de madre ilusa, la luna.
[FONT="]Pero la estelita demandaba luz,
[FONT="]luz y más luz
[FONT="]para nutrir su resplandor.
[FONT="]Y los satélites, se sabe, ¡ay, desgracia!,
[FONT="]no alumbran ni aún en luna llena.
[FONT="]El asterisco desfallecía,
[FONT="]y la luna también se moría
[FONT="]porque otra estrella cercana,
[FONT="]en nombre de la sangre de luz,
[FONT="]reclamaba a su hija
[FONT="]para nutrirla en luminaria.
[FONT="]
[FONT="]La noche que el olor a talco de luz
[FONT="]de su estrella ausente
[FONT="]se perdió en el espacio negro,
[FONT="]de la mano de su astro tutor,
[FONT="]empezó en el corazón de la luna
[FONT="]una oscuridad que murió
[FONT="]sólo al cabo de veintiocho cielos,
[FONT="]dos purgatorios y un infierno.
[FONT="]¡Se alejó su niña, su estrella, su ilusión!
[FONT="]Y la luna que renunció por cariño a su vida,
[FONT="] quedó llena de lágrimas de luz oscurecida
[FONT="]y de otro amor que regocija: la renunciación.
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