hanibal velez
Poeta recién llegado
Y la luna roja se opuso sobre el nivel del mar, para
agradar al mundo de una manera especial,
un cigarrillo fumaba aquella noche nublada,
en la que quería ver la magia de tus ojos en
la luna sepulcral, pero un espesor de niebla
ahogo todas mis esperanzas de ver aquel fenómeno
natural en su máxima austeridad.
Y fue entonces donde cerré los ojos y empece a mirar,
a mirar mas allá del alma, del firmamento, de la
luna y las estrellas, de esos ojos claros, de esa
piel morena, de esos sueños rotos, de esta vida tensa,
por algunos minutos la vi pasar, tan linda, tierna y
sensual, en sus ojos veía la vida del infinito mar, tan
claro y abundante como la inmensidad, añore tenerla
entre mis brazos, poderla besar, ser parte de su vida,
de su magia, de su inmensidad, de esos labios rojos
que me hacen suspirar.
Al abrir los ojos, solo niebla vi y e el silencio mortuorio
una lágrima ofrecí, a este amor devoto que siento yo por ti.
agradar al mundo de una manera especial,
un cigarrillo fumaba aquella noche nublada,
en la que quería ver la magia de tus ojos en
la luna sepulcral, pero un espesor de niebla
ahogo todas mis esperanzas de ver aquel fenómeno
natural en su máxima austeridad.
Y fue entonces donde cerré los ojos y empece a mirar,
a mirar mas allá del alma, del firmamento, de la
luna y las estrellas, de esos ojos claros, de esa
piel morena, de esos sueños rotos, de esta vida tensa,
por algunos minutos la vi pasar, tan linda, tierna y
sensual, en sus ojos veía la vida del infinito mar, tan
claro y abundante como la inmensidad, añore tenerla
entre mis brazos, poderla besar, ser parte de su vida,
de su magia, de su inmensidad, de esos labios rojos
que me hacen suspirar.
Al abrir los ojos, solo niebla vi y e el silencio mortuorio
una lágrima ofrecí, a este amor devoto que siento yo por ti.