Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Luna
Que serena y callada se ve,
hoy se asomó por la ventana
soberbia y brillante,
siempre con las estrellas danzantes.
Hoy te veo luna hermosa,
tu mirada hacia mi lanzaste,
ni por un segundo vacilaste.
Aunque me cueste encontrarte,
suelo siempre esperarte,
sentado en nuestro muro;
aquel en el que nos caímos,
siendo apenas unos infantes.
Me cuesta a tus ojos mirarte,
pero más tensa es la espera.
¡No debería dudar en besarte!
Pero la presión es inaguantable,
¿Comprendes porque el cielo me detiene?
Apaga esas luces del sol,
reflejadas en el torso de tu tez,
palidez de tu cuerpo,
fuego inquebrantable
Fuego, que a tus labios se crean.
Dudo del frío, que tus poetas
antes de mí profirieron.
Ahora abriré las puertas del cielo
Debo dejarte partir,
me duele dejarte ir
Pero así ¡Pero aún así!
¡Estoy seguro!
Que te veré volver a mí
Que serena y callada se ve,
hoy se asomó por la ventana
soberbia y brillante,
siempre con las estrellas danzantes.
Hoy te veo luna hermosa,
tu mirada hacia mi lanzaste,
ni por un segundo vacilaste.
Aunque me cueste encontrarte,
suelo siempre esperarte,
sentado en nuestro muro;
aquel en el que nos caímos,
siendo apenas unos infantes.
Me cuesta a tus ojos mirarte,
pero más tensa es la espera.
¡No debería dudar en besarte!
Pero la presión es inaguantable,
¿Comprendes porque el cielo me detiene?
Apaga esas luces del sol,
reflejadas en el torso de tu tez,
palidez de tu cuerpo,
fuego inquebrantable
Fuego, que a tus labios se crean.
Dudo del frío, que tus poetas
antes de mí profirieron.
Ahora abriré las puertas del cielo
Debo dejarte partir,
me duele dejarte ir
Pero así ¡Pero aún así!
¡Estoy seguro!
Que te veré volver a mí
Vlad Kanon