Te amé sin las manos
liberando plenilunios
mientras la noche
entraba por la ventana
y tú cuerpo se ponía,
suave de luna.
Te amé sin los ojos
como se aman las cosas
entre el corazón y el latido;
con tan solo el alma
entre tus brazos y los míos.
Te amé sin los sentidos
más allá de los perfumes áureos,
Tan cerca de las perennes cumbres,
muy adentro de nuestras lunas de Abril.
Te amé sin la voz,
amé tu canto de lucha y fuego,
todo tu silencio de respiración
profundo como la eternidad
deshojando mi tiempo.
Te amé como viajero
a sus anchas por la vida;
fui de tus caminos
la hoja nueva,
el ave de tu tiempo,
y el río sísmico de tu alegría.
Caro AS
liberando plenilunios
mientras la noche
entraba por la ventana
y tú cuerpo se ponía,
suave de luna.
Te amé sin los ojos
como se aman las cosas
entre el corazón y el latido;
con tan solo el alma
entre tus brazos y los míos.
Te amé sin los sentidos
más allá de los perfumes áureos,
Tan cerca de las perennes cumbres,
muy adentro de nuestras lunas de Abril.
Te amé sin la voz,
amé tu canto de lucha y fuego,
todo tu silencio de respiración
profundo como la eternidad
deshojando mi tiempo.
Te amé como viajero
a sus anchas por la vida;
fui de tus caminos
la hoja nueva,
el ave de tu tiempo,
y el río sísmico de tu alegría.
Caro AS
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