Isra Sánchez
Poeta recién llegado
Me rindo.
(Repito)
Pues aunque mi corazón sea en mi mano tu indiferencia es digna al olvido, una daga que atraviesa hasta el escondrijo mío dónde... Suspirando y mis ojos sollozos dónde un día entre la vida y la muerte nos juramos la eternidad.
Me despido de ti arrancándome tus recuerdos y tú sonrisa, tus labios en los míos, a tu mirada y nuestras miradas y sueños, te digo adiós despojandome el corazón y diciendo en mi último aliento:
Dueña mía, renuncio y declaro a todos mis deseos de amor para tenerte como fallidos, a mis penas, mis amistades por completo pues ahora que tú te marchas la noche no tiene sentido, mucho menos mi latido.
Me siento apenado, renegado y completamente desafortunado pues yo como esa alma en pena que huye despavorida al querer alcanzar nuestros recuerdos valiosos.
Ahora que te llevas de la mano a mi luna con ese maletín dónde nuestras memorias te cargas te declaro...
-Me retiro de la campaña- no solo me despido de ti además de tus vacías palabras que un día traté de entender y amar, de tu horrible carácter y tus extrañas manos me busco olvidar, esclavo de tus suspiros y caricias vacías cuando buscaba tan solo un beso y un abrazo.
Me despido de nuestra claridad y acepto nuestra muerte amorosa vida mía.
Tomo la copa y la beso deseando seas tú y al recordar tu piel erizada y suspirar tu muerte, tu vida, tu suerte y desdicha.
¡Vete!
¡No espero tu comprensión!
Pues aunque mi corazón sea en mi mano tu indiferencia es digna al olvido, una daga que atraviesa hasta el escondrijo mío dónde... Suspirando y mis ojos sollozos dónde un día entre la vida y la muerte nos juramos la eternidad
Condenados al hoy, torturados al mañana y salvos al ayer. Ya no hay tiempo, ya no hay ni existirán momentos en el que vivamos aún sea al futuro que nos corteja y ronda.
Dime...
¿Acaso olvidas nuestras promesas?
¿Nuestros pecados y bondades?
¿Qué recuerdas con sinceridad?
Podrás en mente siempre reclamándole al viento mis errores y mis fallas, incluso hasta mi muerte en tu corazón contarás victoriosa el olvido pero ¡Hey!
Recuerda esto... No hay más, no hay menos, es lo que tenemos, vivos atados a un recuerdo muerto que como un ramo olvidado...
Esperamos a se marchite y ver sus flores secas comidas por el tiempo
Así nosotros, nuestro amor, nuestros caminos, nuestro luto eterno.
Me siento apenado, renegado y completamente desafortunado pues yo como esa alma en pena que huye despavorida al querer alcanzar nuestros recuerdos valiosos.
Ahora que te llevas de la mano a mi luna con ese maletín dónde nuestras memorias te cargas te declaro...
-Me retiro de la campaña- no solo me despido de ti además de tus vacías palabras que un día traté de entender y amar, de tu horrible carácter y tus extrañas manos me busco olvidar, esclavo de tus suspiros y caricias vacías cuando buscaba tan solo un beso y un abrazo.
Me despido de nuestra claridad y acepto nuestra muerte amorosa vida mía.
Tomo la copa y la beso deseando seas tú y al recordar tu piel erizada y suspirar tu muerte, tu vida, tu suerte y desdicha.
¡Vete!
¡No espero tu comprensión!
Pues aunque mi corazón sea en mi mano tu indiferencia es digna al olvido, una daga que atraviesa hasta el escondrijo mío dónde... Suspirando y mis ojos sollozos dónde un día entre la vida y la muerte nos juramos la eternidad
Condenados al hoy, torturados al mañana y salvos al ayer. Ya no hay tiempo, ya no hay ni existirán momentos en el que vivamos aún sea al futuro que nos corteja y ronda.
Dime...
¿Acaso olvidas nuestras promesas?
¿Nuestros pecados y bondades?
¿Qué recuerdas con sinceridad?
Podrás en mente siempre reclamándole al viento mis errores y mis fallas, incluso hasta mi muerte en tu corazón contarás victoriosa el olvido pero ¡Hey!
Recuerda esto... No hay más, no hay menos, es lo que tenemos, vivos atados a un recuerdo muerto que como un ramo olvidado...
Esperamos a se marchite y ver sus flores secas comidas por el tiempo
Así nosotros, nuestro amor, nuestros caminos, nuestro luto eterno.
(Repito)
Pues aunque mi corazón sea en mi mano tu indiferencia es digna al olvido, una daga que atraviesa hasta el escondrijo mío dónde... Suspirando y mis ojos sollozos dónde un día entre la vida y la muerte nos juramos la eternidad.
Me despido de ti arrancándome tus recuerdos y tú sonrisa, tus labios en los míos, a tu mirada y nuestras miradas y sueños, te digo adiós despojandome el corazón y diciendo en mi último aliento:
Te quiero para siempre y amaré tus imperfectos que te hacen única
Isra Sánchez