vendetta
Poeta recién llegado
Si el corazón pudiera sentir,
los tormentos del alma,
al amarte existirian horizontes,
la cabeza sabe el martirio,
extremo que sofoca las pupilas,
de estos ojos melancólicos,
cuando el bello de esos tuyos
resplandece.
Si el corazón pudiera presentir,
los tormentos del alma,
no estarías al inicio de mis días;
ni vendrías a esta mente retumbante,
que de exscusas, atenuada gime y llora,
al no ser correspondidas las miradas,
la sonrisa desvanece de la faz,
ya las lágrimas salieron desmedidas.
Si el corazón pudiera presagiar,
los tormentos del alma,
el sol no entrelazaría su brillo
a tus cabellos,
ni la luna te contagiaría de místico
embrujo,
en el cual inocente yo caí.
Si el corazón pudiera predecir,
los tormentos del alma.
Pero no, no puede ya te amo,
como se aman la luna y las mareas,
y tu amando a esa dama fría.
Si tan solo no hubieras muerto,
se podrían hacer tantas cosas.
Si el corazón pudiera...
los tormentos del alma,
al amarte existirian horizontes,
la cabeza sabe el martirio,
extremo que sofoca las pupilas,
de estos ojos melancólicos,
cuando el bello de esos tuyos
resplandece.
Si el corazón pudiera presentir,
los tormentos del alma,
no estarías al inicio de mis días;
ni vendrías a esta mente retumbante,
que de exscusas, atenuada gime y llora,
al no ser correspondidas las miradas,
la sonrisa desvanece de la faz,
ya las lágrimas salieron desmedidas.
Si el corazón pudiera presagiar,
los tormentos del alma,
el sol no entrelazaría su brillo
a tus cabellos,
ni la luna te contagiaría de místico
embrujo,
en el cual inocente yo caí.
Si el corazón pudiera predecir,
los tormentos del alma.
Pero no, no puede ya te amo,
como se aman la luna y las mareas,
y tu amando a esa dama fría.
Si tan solo no hubieras muerto,
se podrían hacer tantas cosas.
Si el corazón pudiera...
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