Huber Cuevas
Poeta recién llegado
No lo había visto aún,
El afluente principal
Rima con ella, en la nada.
La Luna, cósmica visión.
Un caribe solo, escrito,
Un madrigal, sin pensarlo
Resultó de los pecados.
Cada uno hizo algo,
Algo detestable, algo.
Luz, de luna en ti,
En tus cabellos.
Plateado intenso,
Que acorrala mi vista,
Y no la deja abandonarte.
Los árboles, te hacen
Sombra desde atrás.
En la ribera, la mejor
De las noches he vivido.
Contigo a mi lado,
Los colores apagados,
En un eterno suspirar,
De pasto crecido,
Con la Luna,
En el cielo alto,
Aguardándote, hermana.
Te dejaré viajar,
Si tú, me dejas
Al irte, uno de esos
Preciados cabellos,
Para que al anochecer,
Yo lo pueda mirar,
Y así recordarte,
Para no buscar a otra,
Con el miedo, de no
Hacerlo, y amar a una
Que no vale la pena
Amar, y la corazonada
Que me has dejado,
Por siempre viva,
Por siempre viva,
Por siempre.
El afluente principal
Rima con ella, en la nada.
La Luna, cósmica visión.
Un caribe solo, escrito,
Un madrigal, sin pensarlo
Resultó de los pecados.
Cada uno hizo algo,
Algo detestable, algo.
Luz, de luna en ti,
En tus cabellos.
Plateado intenso,
Que acorrala mi vista,
Y no la deja abandonarte.
Los árboles, te hacen
Sombra desde atrás.
En la ribera, la mejor
De las noches he vivido.
Contigo a mi lado,
Los colores apagados,
En un eterno suspirar,
De pasto crecido,
Con la Luna,
En el cielo alto,
Aguardándote, hermana.
Te dejaré viajar,
Si tú, me dejas
Al irte, uno de esos
Preciados cabellos,
Para que al anochecer,
Yo lo pueda mirar,
Y así recordarte,
Para no buscar a otra,
Con el miedo, de no
Hacerlo, y amar a una
Que no vale la pena
Amar, y la corazonada
Que me has dejado,
Por siempre viva,
Por siempre viva,
Por siempre.