daw
Poeta asiduo al portal
Vuelvo al tiempo que desgarrando pasó,
sacándome carne del cuerpo, hasta pedazos de corazón,
desilusionado por un pasado sin estribos, sin un caso
voy poniéndole a este olvido un poco de razón.
Cierto día anduve pensando en si tuve varias vidas,
descubrí lo imposible a veces del ser y pensar,
que no se puede llegar a todo sin tener varias corridas,
que nunca se sabe cual es el motivo que nos pueda cansar.
y como espectador de lo que puedo llamar mi vida,
gran novela brasilera parece ante mis ojos rojos,
y como toda novela siempre la noche se pasa en la cantina,
maldiciendo o lagrimeando por la culpable de mis angustias.
y ese tiempo en desalojo de mi cuerpo,
fueron sólo salidas de un pendejo desolado,
que pensaba que estaba en penumbras de la vida,
y al sentir eso se ha dejado abandonado.
y fui creciendo en tinieblas que no eran tan oscuras,
un tesoro de antes, me lo cruzo en la calle y tiemblo,
guiado por luces que no eran demasiado claras,
chocándome paredes a mi cabeza casi la pierdo.
buscando una brújula, una guía, algo porque pelear,
algo que estimule un poco el desear un porvenir,
eso que estoy buscando pero jamás lo pude pensar,
por falta de autoestima y miedos a lo que pueda ocurrir
a lo lejos de mi espectro, una luz se va acercando,
yo sin duda me le acerco tras un llamado desgarrado de ella,
cada vez más cerca esa extraña luz se va desfigurando,
y me grita en el oido un fuerte estruendo de garganta,
-le erraste a la huella-.
me transforma el interior en un culto a venerar su esplendor,
entramado en una historia de la inexistencia del destino,
yo pensando en que es una santa le suplico a gritos aléjame de los vicios-,
y ella sin más, vuelve la cara y me dice vos elegiste este camino-
sacándome carne del cuerpo, hasta pedazos de corazón,
desilusionado por un pasado sin estribos, sin un caso
voy poniéndole a este olvido un poco de razón.
Cierto día anduve pensando en si tuve varias vidas,
descubrí lo imposible a veces del ser y pensar,
que no se puede llegar a todo sin tener varias corridas,
que nunca se sabe cual es el motivo que nos pueda cansar.
y como espectador de lo que puedo llamar mi vida,
gran novela brasilera parece ante mis ojos rojos,
y como toda novela siempre la noche se pasa en la cantina,
maldiciendo o lagrimeando por la culpable de mis angustias.
y ese tiempo en desalojo de mi cuerpo,
fueron sólo salidas de un pendejo desolado,
que pensaba que estaba en penumbras de la vida,
y al sentir eso se ha dejado abandonado.
y fui creciendo en tinieblas que no eran tan oscuras,
un tesoro de antes, me lo cruzo en la calle y tiemblo,
guiado por luces que no eran demasiado claras,
chocándome paredes a mi cabeza casi la pierdo.
buscando una brújula, una guía, algo porque pelear,
algo que estimule un poco el desear un porvenir,
eso que estoy buscando pero jamás lo pude pensar,
por falta de autoestima y miedos a lo que pueda ocurrir
a lo lejos de mi espectro, una luz se va acercando,
yo sin duda me le acerco tras un llamado desgarrado de ella,
cada vez más cerca esa extraña luz se va desfigurando,
y me grita en el oido un fuerte estruendo de garganta,
-le erraste a la huella-.
me transforma el interior en un culto a venerar su esplendor,
entramado en una historia de la inexistencia del destino,
yo pensando en que es una santa le suplico a gritos aléjame de los vicios-,
y ella sin más, vuelve la cara y me dice vos elegiste este camino-