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-Madrugando-

lluviadeabril

lluvia & rain
Vi la jungla del precioso amazónico,
ese bosque que estiraba hacia cielo,
suntuoso manantial de jardines,
el vivo esplendor de dos iris,
y la lluvia reposada en el viento.


Sentí corazones temblar, vibrar
ardores que incitaron al sol,
cuna de cascada tibia y lustres aguas,
caricias bravas, inquietas siempre,
jamás inciertas.



Vi el santuario, la selva encantada,
cual perdida para el resto del mundo
es nuestra toda entre sueño y recuerdo,
Y ahí, entre el vergel de pudor y fervor,
te soñé, te desperté sin perceptible palabra.



Amor, recorrimos enlaces, prodigios,
poderosos lienzos, eternos gemidos.
La presencia más pura del fulgor,
celebramos.


Y voló el sueño, me rendí sin protesta,
a delicados movimientos,
dulces besos de piel fantasma,
a esos versos de la madrugada,
la singularidad del nuestro vinculada.



Se da un choque de gargantas sedientas
y bebemos de un mismo placer, gota,
a gota de cáliz precioso, derramándonos
envolviéndonos, en llamas las sabanas, es la noche
de perpetua búsqueda, soñada jornada.



Tus dedos se enredan en mi alma,
mi cuerpo se vuelve listón,
se adueña de ti parte por parte,
conquistada,
festejando deseada morada.



Ahí, así, te cubre por completo el listón,
se desliza en espacio indecente,
se bautiza en cada gota de ti,
me condena al desvelo por siempre.



Sin cambio, sigo ansiosa de ti,
insaciable y desquiciada entregada.


Atrevida mantengo la tregua,
diviso la cumbre, es tu pecho el tálamo final
de esta bella e impecable costumbre:
despertarte por las madrugadas.



Lo recuerdo cual si fuere ayer,
agotada, duermo.


Satisfecha,
mi sed, mi piel
sosegada.









© scg, todos los derechos reservados.​

 
Última edición:
Vi la jungla del precioso amazónico,​
ese bosque que estiraba hacia cielo,​
suntuoso manantial de jardines,​
el vivo esplendor de dos iris,​
y la lluvia reposada en el viento.

Sentí corazones temblar, vibrar​
ardores que incitaron al sol,​
cuna de cascada tibia y lustres aguas,​
caricias bravas, inquietas siempre,​
jamás inciertas.

Vi el santuario, la selva encantada,​
cual perdida para el resto del mundo​
es nuestra toda entre sueño y recuerdo,​


Y ahí, entre el vergel de pudor y fervor,​
te soñé, te desperté, sin perceptible palabra.​
Amor, recorrimos enlaces, prodigios,​
poderosos lienzos, eternos gemidos.​
La presencia mas pura del fulgor​
celebramos.

Y voló el sueño, me rendí sin protesta,​
a delicados movimientos,​
dulces besos de piel fantasma,​
a esos versos de la madrugada,​
la singularidad del nuestro vinculada.

Se da un choque de gargantas sedientas​
y bebemos de un mismo placer, gota,​
a gota de cáliz precioso, derramándonos​
envolviéndonos, en llamas las sabanas, es la noche​
de perpetua búsqueda, soñada jornada.

Tus dedos se enredan en mi alma,​
mi cuerpo se vuelve listón,​
se adueña de ti parte por parte,​
conquistada,

festejando deseada morada,​
ahí, así, te cubre por completo el listón,​
se desliza en espacio indecente,​
se bautiza en cada gota de ti,​
me condena al desvelo por siempre.

Sin cambio, sigo ansiosa de ti,​
insaciable y desquiciada entregada.

Atrevida mantengo la tregua,​
diviso la cumbre, es tu pecho el tálamo final​
de esta bella e impecable costumbre:


despertarte por las madrugadas.

Lo recuerdo cual si fuere ayer,​
agotada, duermo.


Satisfecha,​
mi sed, mi piel​
sosegada.​
Un torrente de pasión se precipita en los versos y hace sentir en el interior del lector la intensidad que se adentra y adueña del lector.
un poemazo
un:::hug:::
fran
 
Vi la jungla del precioso amazónico,​
ese bosque que estiraba hacia cielo,​
suntuoso manantial de jardines,​
el vivo esplendor de dos iris,​
y la lluvia reposada en el viento.

Sentí corazones temblar, vibrar​
ardores que incitaron al sol,​
cuna de cascada tibia y lustres aguas,​
caricias bravas, inquietas siempre,​
jamás inciertas.

Vi el santuario, la selva encantada,​
cual perdida para el resto del mundo​
es nuestra toda entre sueño y recuerdo,​


Y ahí, entre el vergel de pudor y fervor,​
te soñé, te desperté, sin perceptible palabra.​
Amor, recorrimos enlaces, prodigios,​
poderosos lienzos, eternos gemidos.​
La presencia mas pura del fulgor​
celebramos.

Y voló el sueño, me rendí sin protesta,​
a delicados movimientos,​
dulces besos de piel fantasma,​
a esos versos de la madrugada,​
la singularidad del nuestro vinculada.

Se da un choque de gargantas sedientas​
y bebemos de un mismo placer, gota,​
a gota de cáliz precioso, derramándonos​
envolviéndonos, en llamas las sabanas, es la noche​
de perpetua búsqueda, soñada jornada.

Tus dedos se enredan en mi alma,​
mi cuerpo se vuelve listón,​
se adueña de ti parte por parte,​
conquistada,

festejando deseada morada,​
ahí, así, te cubre por completo el listón,​
se desliza en espacio indecente,​
se bautiza en cada gota de ti,​
me condena al desvelo por siempre.

Sin cambio, sigo ansiosa de ti,​
insaciable y desquiciada entregada.

Atrevida mantengo la tregua,​
diviso la cumbre, es tu pecho el tálamo final​
de esta bella e impecable costumbre:


despertarte por las madrugadas.

Lo recuerdo cual si fuere ayer,​
agotada, duermo.


Satisfecha,​
mi sed, mi piel​
sosegada.​
Excelente
Besos y estrellas.
Rosario
 
Vi la jungla del precioso amazónico,​



ese bosque que estiraba hacia cielo,​



suntuoso manantial de jardines,​



el vivo esplendor de dos iris,​



y la lluvia reposada en el viento.​






Sentí corazones temblar, vibrar​



ardores que incitaron al sol,​



cuna de cascada tibia y lustres aguas,​



caricias bravas, inquietas siempre,​



jamás inciertas.​






Vi el santuario, la selva encantada,​



cual perdida para el resto del mundo​



es nuestra toda entre sueño y recuerdo,​






Y ahí, entre el vergel de pudor y fervor,​



te soñé, te desperté, sin perceptible palabra.​



Amor, recorrimos enlaces, prodigios,​



poderosos lienzos, eternos gemidos.​



La presencia mas pura del fulgor​



celebramos.​






Y voló el sueño, me rendí sin protesta,​



a delicados movimientos,​



dulces besos de piel fantasma,​



a esos versos de la madrugada,​



la singularidad del nuestro vinculada.​






Se da un choque de gargantas sedientas​



y bebemos de un mismo placer, gota,​



a gota de cáliz precioso, derramándonos​



envolviéndonos, en llamas las sabanas, es la noche​



de perpetua búsqueda, soñada jornada.​






Tus dedos se enredan en mi alma,​



mi cuerpo se vuelve listón,​



se adueña de ti parte por parte,​



conquistada,​






festejando deseada morada,​



ahí, así, te cubre por completo el listón,​



se desliza en espacio indecente,​



se bautiza en cada gota de ti,​



me condena al desvelo por siempre.​






Sin cambio, sigo ansiosa de ti,​



insaciable y desquiciada entregada.​






Atrevida mantengo la tregua,​



diviso la cumbre, es tu pecho el tálamo final​



de esta bella e impecable costumbre:​



despertarte por las madrugadas.​





Lo recuerdo cual si fuere ayer,​



agotada, duermo.​







Satisfecha,​



mi sed, mi piel​



sosegada.​



Con tus cadenciosos versos me has llevado en un viaje de placer delicioso con imágenes de la naturaleza, entrelazando cautivamente con el amor.

Felicitaciones, estrellas, abrazos y besos.
 

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