Jeronimovillan
Poeta recién llegado
La brisa fresca de tu boca
ahuyenta los dardos de la mente
y abrazando mis quejidos
tus labios me saludan.
Los bostezos del sol
nos dan el abrazo cálido,
y de las recién paridas nubes
las risas nos empapan.
La rotación del planeta
me empuja hacía tus brazos,
y el coloquio de las aves
que sueñan con anidar tus senos,
nos evoca al fulgor de la noche.
Tú estrella ilumina más
que las noches de diciembre;
abre paso, se abulta, se hace grande.
Y mi latido se hace ave
ante los surcos de tu desabrigo.
La primavera florece en tu magnolia,
y de sus flores despide la fragancia
que brinda el néctar a los colibríes.
ahuyenta los dardos de la mente
y abrazando mis quejidos
tus labios me saludan.
Los bostezos del sol
nos dan el abrazo cálido,
y de las recién paridas nubes
las risas nos empapan.
La rotación del planeta
me empuja hacía tus brazos,
y el coloquio de las aves
que sueñan con anidar tus senos,
nos evoca al fulgor de la noche.
Tú estrella ilumina más
que las noches de diciembre;
abre paso, se abulta, se hace grande.
Y mi latido se hace ave
ante los surcos de tu desabrigo.
La primavera florece en tu magnolia,
y de sus flores despide la fragancia
que brinda el néctar a los colibríes.
Jerónimo Villa ©