Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
MAL ASPECTO
-------------------------------------------------------------------------------------
Cortinas negras
en mi ventana.
Sábanas negras,
de noches negras
pensamientos negros
funda de mi almohada.
Catre negro,
negra clarinada,
sumo de maqui,
como ayer lo dijo,
la Violeta amada.
Maqui,
fruto de mi infancia,
que en cerros verdes,
de preciosa estancia,
(Barahona amado,
fragancia de hogar)
con padres confiados,
sin su vigilancia;
tutelares mansos
viviendo confiados
inofensivos cerros,
cerros sin vagancia.
Y en tardes de sol,
le extraía al cerro
el maqui.
Y el maqui pintaba,
mis labios cencerros,
mis labios sin Francia.
Pero eso era ayer,
cuando era pequeño,
cuando apenas dejaba,
mi cuna de roca,
de nieve silente
con alma de escalas
mi cuna ya muerta
mi cuna escarpada;
y cambiaba en lomas,
en lomas verdeadas.
Hoy ya no en Rancagua,
hoy mi aspecto es otro,
es negra alborada;
negros son mis pasos,
por la bofetada,
que me dio el destino,
que sin ningún tino,
sin ningún cuidado
con gran displicencia
tu memoria inmensa,
me dejó clavada.
&&&&&&
-------------------------------------------------------------------------------------
Cortinas negras
en mi ventana.
Sábanas negras,
de noches negras
pensamientos negros
funda de mi almohada.
Catre negro,
negra clarinada,
sumo de maqui,
como ayer lo dijo,
la Violeta amada.
Maqui,
fruto de mi infancia,
que en cerros verdes,
de preciosa estancia,
(Barahona amado,
fragancia de hogar)
con padres confiados,
sin su vigilancia;
tutelares mansos
viviendo confiados
inofensivos cerros,
cerros sin vagancia.
Y en tardes de sol,
le extraía al cerro
el maqui.
Y el maqui pintaba,
mis labios cencerros,
mis labios sin Francia.
Pero eso era ayer,
cuando era pequeño,
cuando apenas dejaba,
mi cuna de roca,
de nieve silente
con alma de escalas
mi cuna ya muerta
mi cuna escarpada;
y cambiaba en lomas,
en lomas verdeadas.
Hoy ya no en Rancagua,
hoy mi aspecto es otro,
es negra alborada;
negros son mis pasos,
por la bofetada,
que me dio el destino,
que sin ningún tino,
sin ningún cuidado
con gran displicencia
tu memoria inmensa,
me dejó clavada.
&&&&&&
Última edición: