Ramon bonachi
Poeta que considera el portal su segunda casa
La llamaban “María”, bello nombre de mujer, quizás era lo único que tenia de bello, y de mujer.
Decían que era peligrosa y muy posesiva, si te dejabas atrapar por sus mentiras, se apoderaba hasta de tu último aliento. Sin embargo acepté el reto y agarrándola de la mano, cogí el camino equivocado dejándome llevar por ella.
Me llené de amistades peligrosas, ratas de alma espesa que acababan siempre convenciéndome. Me bebí mil noches enteras junto a mi María, y enterré los días de sol porque me dolía vivirlos sin ella. ¿Cuando más la necesitaba? Más pronto me poseía y aunque juro que la intenté dejar.... la ansiedad de perderla me hacía regresar.
Tristes palabras que más tarde negaré haberlas dicho. Entre delirios culparé a otros de mi culpa. ¡Es tanta mi mala suerte! Que al mirar ahora a la María, creo ver en ella la muerte .
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