seso
Poeta asiduo al portal
Es un ave siniestra de vuelo mutilado,
un pichón que grita:
¡Nublado, nublado!
con ojos que espantan primaveras de carne fresca,
con un pico obsesionado por clavarse
en el abismo de los hombres .
Los cazadores le temen tanto
que se suicidan con sus propias armas
y así pummm
con sus uñas atrapa a las almas de hinojos
y las encarcela en la fruta podrida
abandonada sobre la hierba seca.
Cuántas pesadillas florecen en su diminuto cerebro
cuando sus alas se entregan a la esclavitud de la neblina.
Cierra la cortina de nuestros sentidos
con un punto final de epitafio virulento
y va bordando sobre las vestiduras de luto
un corazón hecho pedazos.
Sí. Es un ave siniestra.
Va volando al borde de luces
que agonizan en los jorobados faroles
y caen en inconsolables lagrimas irrisibles
Por eso todos odian que anide en los balcones.
Cierran las puertas y arrinconados de pánico dicen:
¡Malagüero, malagüero!
Cierran las puertas y ventanas y los ojos
pero es inevitable la posibilidad de soñar
bajo un vuelo oscuro esta u otra noche
porque aún estamos vivos
un pichón que grita:
¡Nublado, nublado!
con ojos que espantan primaveras de carne fresca,
con un pico obsesionado por clavarse
en el abismo de los hombres .
Los cazadores le temen tanto
que se suicidan con sus propias armas
y así pummm
con sus uñas atrapa a las almas de hinojos
y las encarcela en la fruta podrida
abandonada sobre la hierba seca.
Cuántas pesadillas florecen en su diminuto cerebro
cuando sus alas se entregan a la esclavitud de la neblina.
Cierra la cortina de nuestros sentidos
con un punto final de epitafio virulento
y va bordando sobre las vestiduras de luto
un corazón hecho pedazos.
Sí. Es un ave siniestra.
Va volando al borde de luces
que agonizan en los jorobados faroles
y caen en inconsolables lagrimas irrisibles
Por eso todos odian que anide en los balcones.
Cierran las puertas y arrinconados de pánico dicen:
¡Malagüero, malagüero!
Cierran las puertas y ventanas y los ojos
pero es inevitable la posibilidad de soñar
bajo un vuelo oscuro esta u otra noche
porque aún estamos vivos