POETACANARIO·"
Poeta asiduo al portal
Castigo de sentimientos rodean mi silencio,
mareas de negra luna golpean mi cuerpo,
precipicios de oscuridad sumergen mi corazón,
maldita enfermedad que claudicas mi razón.
Madre... perdida estás entre infiernos de cólera,
tus razones impuestas por delirios de amarga depresión,
que la luces del cielo iluminen mi ceguera,
y por un día que dios no sea una ilusión.
Castigo de sentimientos rodean mi silencio,
mareas de negra luna golpean mi cuerpo,
precipicios de oscuridad sumergen mi corazón,
maldita enfermedad que claudicas mi razón.
Rezo sin ser católico a una imagen creada en mente,
suplico cada noche que perdone esta cruel locura,
mi sonrisa es una fachada de naipes caídos,
y la muerte de mis deseos agoniza con mi oración.
Castigo de sentimientos rodean mi silencio,
mareas de negra luna golpean mi cuerpo,
precipicios de oscuridad sumergen mi corazón,
maldita enfermedad que claudicas mi razón.
Las olas que mece la marea destruyen tu alma en vida,
remiten la soledad de quien no merece tormento,
tú que has sido la más bella flor en mi existencia,
te marchitas en un otoño apagado,
ya no siento en mi silencio, ya no vivo del calor,
ya no quiero ser divino, solo quiero tu razón.
Madre... perdida estás entre infiernos de cólera,
tus razones impuestas por delirios de amarga depresión,
que la luces del cielo iluminen mi ceguera,
y por un día que dios no sea una ilusión.
Castigo de sentimientos rodean mi silencio,
mareas de negra luna golpean mi cuerpo,
precipicios de oscuridad sumergen mi corazón,
maldita enfermedad que claudicas mi razón.
Rezo sin ser católico a una imagen creada en mente,
suplico cada noche que perdone esta cruel locura,
mi sonrisa es una fachada de naipes caídos,
y la muerte de mis deseos agoniza con mi oración.
Castigo de sentimientos rodean mi silencio,
mareas de negra luna golpean mi cuerpo,
precipicios de oscuridad sumergen mi corazón,
maldita enfermedad que claudicas mi razón.
Las olas que mece la marea destruyen tu alma en vida,
remiten la soledad de quien no merece tormento,
tú que has sido la más bella flor en mi existencia,
te marchitas en un otoño apagado,
ya no siento en mi silencio, ya no vivo del calor,
ya no quiero ser divino, solo quiero tu razón.
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