Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Hallábame encogido, respirando
en estertor y, acaso, tu quijada,
apareció, feroz, y yo, temblando,
atajé tu queja endemoniada.
Cual león que mi caminar calcula
en pútrido aliento, retráctil garra...
¡demonia de demonias que amarra
su deseo a mi carne y disimula!
Aquella noche lucí un escombro,
tu llanto sinuoso empalagaba,
tu lágrima cayendo en mi hombro,
así, ¿lo ves? ¡Así te amaba!
en estertor y, acaso, tu quijada,
apareció, feroz, y yo, temblando,
atajé tu queja endemoniada.
Cual león que mi caminar calcula
en pútrido aliento, retráctil garra...
¡demonia de demonias que amarra
su deseo a mi carne y disimula!
Aquella noche lucí un escombro,
tu llanto sinuoso empalagaba,
tu lágrima cayendo en mi hombro,
así, ¿lo ves? ¡Así te amaba!