Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Que triste es amar y cuanto duele,
ese sentir tierno de sus manos,
como nos desvela si se niega,
como nos enreda si se da.
Como nos engaña cuando llega,
en el vuelo suspiroso de unos labios,
que el corazón se torna entre los sueños ,
de maquina a vapor por un torrente ,
en pájaro hablador y colorado.
Como nos derrumba cuando muere,
por que el sueño solo un sueño es,
y desvanece en la mañana ,
o se marchita entre las horas,
o se hace grande por los días ,
pero al final siempre se muere .
¡Hay! ¿Cuantos piensan?
que el amor es una bendición de dios,
y que pocos saben,
que el mismo inmundo diablo lo creo.
Para nacer en la carne florar el alma,
y resecar hasta los huesos ,
entre lagrimas de amor.
ese sentir tierno de sus manos,
como nos desvela si se niega,
como nos enreda si se da.
Como nos engaña cuando llega,
en el vuelo suspiroso de unos labios,
que el corazón se torna entre los sueños ,
de maquina a vapor por un torrente ,
en pájaro hablador y colorado.
Como nos derrumba cuando muere,
por que el sueño solo un sueño es,
y desvanece en la mañana ,
o se marchita entre las horas,
o se hace grande por los días ,
pero al final siempre se muere .
¡Hay! ¿Cuantos piensan?
que el amor es una bendición de dios,
y que pocos saben,
que el mismo inmundo diablo lo creo.
Para nacer en la carne florar el alma,
y resecar hasta los huesos ,
entre lagrimas de amor.