Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Maldito don el haber nacido poeta.
Hubiese sido más fácil construir
puentes o pasarelas hacia el infinito,
atisbando las líneas y las cotas
del universo incipiente.
Mas, acá nos tienes
a mí y a ustedes, escarbando
bajo el iceberg de las palabras
con el intento de parir
algo del deleite de la más excelsa
belleza.
Maldito dote: lupa entrometida
que mira, entremedio de las piedras…
¡Déjame en paz: palabra entremetida!
Déjame contemplar, sin ese
remolino y torbellino y huracán
de lapabras o de palabras
que desdicen su verdadero
nacimiento, cuando llegan al papel
arrugado de tanto deambular
por los recovecos en donde canta
la voz de la mente.
¡Está bien!
Nada puedo hacer… Amada incondicional.
Seguiré viviéndote en cada crepúsculo
sea éste de mañanas o atardecer, pues
siempre estás ahí, atisbando mis cantares.
Por siglos estelares he roto todo lazo con te
mas vuelves a horadar mi entramado
de encrucijadas de lapabras…
Ése es mi don
y el tuyo.
Gracias por visitarme, sólo a veces…
Hubiese sido más fácil construir
puentes o pasarelas hacia el infinito,
atisbando las líneas y las cotas
del universo incipiente.
Mas, acá nos tienes
a mí y a ustedes, escarbando
bajo el iceberg de las palabras
con el intento de parir
algo del deleite de la más excelsa
belleza.
Maldito dote: lupa entrometida
que mira, entremedio de las piedras…
¡Déjame en paz: palabra entremetida!
Déjame contemplar, sin ese
remolino y torbellino y huracán
de lapabras o de palabras
que desdicen su verdadero
nacimiento, cuando llegan al papel
arrugado de tanto deambular
por los recovecos en donde canta
la voz de la mente.
¡Está bien!
Nada puedo hacer… Amada incondicional.
Seguiré viviéndote en cada crepúsculo
sea éste de mañanas o atardecer, pues
siempre estás ahí, atisbando mis cantares.
Por siglos estelares he roto todo lazo con te
mas vuelves a horadar mi entramado
de encrucijadas de lapabras…
Ése es mi don
y el tuyo.
Gracias por visitarme, sólo a veces…
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