laTondocua
Poeta recién llegado
Volaban en un cielo torneado de naranjas
el azul de su penetrable ausencia.
Volaban negros , sus picos y sus alas querían
agarrar el aire que como perfume nos invade a iguales.
Volaban con sus ojos abiertos ,veían a Malena.
Se paraban en troncos altos, abandonados
por alguna tormenta traviesa que quizo
jugar a ser Dios en sus hermosas piernas.
Ella veía el cenit, soñaba con atravesarla
así como sus venas picadas que estaban ahora
hinchadas , sin querer las curaba con la arena
que le cubrían sus manos perforadas.
Tocaba la armonía de las piedras lisas y olvidadas,
metía sus mentiras en juegos absurdos
que eran atractivos a la muerte.
Molía con acentos, las palabras que no quería escuchar,
machacaba sus mentiras de que viviría para ver otro atardecer.
Como muñeca sentada, veía el oleaje pasar
solo pensaba cual seria la mejor forma
de abandonar su escenario, su muerte.
Volaban tristes esos cuervos ,
comiendo los ojos de Malena sangrientos
y estaban tristes,
por que no había mas de ella como alimento.
el azul de su penetrable ausencia.
Volaban negros , sus picos y sus alas querían
agarrar el aire que como perfume nos invade a iguales.
Volaban con sus ojos abiertos ,veían a Malena.
Se paraban en troncos altos, abandonados
por alguna tormenta traviesa que quizo
jugar a ser Dios en sus hermosas piernas.
Ella veía el cenit, soñaba con atravesarla
así como sus venas picadas que estaban ahora
hinchadas , sin querer las curaba con la arena
que le cubrían sus manos perforadas.
Tocaba la armonía de las piedras lisas y olvidadas,
metía sus mentiras en juegos absurdos
que eran atractivos a la muerte.
Molía con acentos, las palabras que no quería escuchar,
machacaba sus mentiras de que viviría para ver otro atardecer.
Como muñeca sentada, veía el oleaje pasar
solo pensaba cual seria la mejor forma
de abandonar su escenario, su muerte.
Volaban tristes esos cuervos ,
comiendo los ojos de Malena sangrientos
y estaban tristes,
por que no había mas de ella como alimento.