BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Impulso detenido
instinto desubicado,
presencia absorta
baúles entre acacias
sustituidas. Oh bayas
herméticas, donde cristalizan
las torres repentinas. Ah
latitudes insondables, océanos
de galaxias incólumes, desprovistas
bandejas que naufragan en tu beso
anochecido. De ceniza llevas
el pelo y las sortijas, los abalorios
que emplazan el combate
a tierras desérticas. Dominas
el arte de la voluntad, ese ejercicio
de pura niebla, constituido
de árboles enraizados a sus malezas
combustibles. Y en lo hondo del día,
cuando se doblegan las alas corruptas,
buscas tu afán de sosiego y noctámbulas
acometidas. El arado marítimo
cruje con tu despedida, adiós llanto,
adiós vencida-.
©
instinto desubicado,
presencia absorta
baúles entre acacias
sustituidas. Oh bayas
herméticas, donde cristalizan
las torres repentinas. Ah
latitudes insondables, océanos
de galaxias incólumes, desprovistas
bandejas que naufragan en tu beso
anochecido. De ceniza llevas
el pelo y las sortijas, los abalorios
que emplazan el combate
a tierras desérticas. Dominas
el arte de la voluntad, ese ejercicio
de pura niebla, constituido
de árboles enraizados a sus malezas
combustibles. Y en lo hondo del día,
cuando se doblegan las alas corruptas,
buscas tu afán de sosiego y noctámbulas
acometidas. El arado marítimo
cruje con tu despedida, adiós llanto,
adiós vencida-.
©