MARIO VASQUEZ
Poeta recién llegado
Malquerido
Viniste a mi herido.
Te aloje en mi amplio lecho.
Te di sueños y despertaste conmigo
y a la media noche, encontraste el reloj del olvido.
Lejos de la memoria agotada,
inútil cráter sin fuego,
vergüenza de invocar tu nombre,
vienes con la voz rota,
de nuevo, ante mi de rodillas.
Hombre que levantaste mi mirada,
callare tu nombre, para que nadie lo conozca.
Esta mañana bajaras al río
y lavaras lo que te queda de tu alma ruda.
Tu dicha quedara en mis manos,
pues soy el deseo y confianza,
la añoranza y el cariño,
mirame largo, que soy el amor y ternura,
que nunca habías tenido.
Mario Vásquez
almarmar1949@yahoo.com
03-15-07
Viniste a mi herido.
Te aloje en mi amplio lecho.
Te di sueños y despertaste conmigo
y a la media noche, encontraste el reloj del olvido.
Lejos de la memoria agotada,
inútil cráter sin fuego,
vergüenza de invocar tu nombre,
vienes con la voz rota,
de nuevo, ante mi de rodillas.
Hombre que levantaste mi mirada,
callare tu nombre, para que nadie lo conozca.
Esta mañana bajaras al río
y lavaras lo que te queda de tu alma ruda.
Tu dicha quedara en mis manos,
pues soy el deseo y confianza,
la añoranza y el cariño,
mirame largo, que soy el amor y ternura,
que nunca habías tenido.
Mario Vásquez
almarmar1949@yahoo.com
03-15-07