Amalia Méndez Lombao
Poeta recién llegado
Maltraté tus sueños.
Fui yo quien dejó derramarse la sangre,
el aceite hirviendo por los caminos de mi espalda.
Hoy me fustigo con la palabra.
Sé que el terror se enseña y se aprende.
Como huir de la deliberada ola que me arrastra
hacia el abismo de mi propia ira
El dolor y la agonía crecientes
estas páginas de incipiente parlamento escarchado.
Sé que maltraté tus sueños.
No supe acunarte,
no me sujetaste los labios.
Vistiéndome de carámbanos de hielo,
pétalos de frialdad cristalina,
y yo, entonces, te entrego
el pájaro delirante de mis versos
la senda desandada para mostrarle los pasos a los dueños del reloj perpetuo
tu verde No-Amor, tu verde No-Sueño
mis brazos buscando tiritantes los latidos de tu cuerpo.
Y no llegan...
Y no llegan...
Los barcos al puerto preñado de niebla negra
como mi lengua devora cadáveres versátiles,
libros funestos,
idiomas prehistóricos,
fábulas de irrealidad y músicas horripilantes supurando por los dedos
del quejido.
Ya se asoma
el amanecer sanguinolento
de mis días.
© Copyright 2007 Amalia Méndez Lombao. Todos los derechos reservados. Obra registrada en Registro Propiedad Intelectual.
Fui yo quien dejó derramarse la sangre,
el aceite hirviendo por los caminos de mi espalda.
Hoy me fustigo con la palabra.
Sé que el terror se enseña y se aprende.
Como huir de la deliberada ola que me arrastra
hacia el abismo de mi propia ira
El dolor y la agonía crecientes
estas páginas de incipiente parlamento escarchado.
Sé que maltraté tus sueños.
No supe acunarte,
no me sujetaste los labios.
Vistiéndome de carámbanos de hielo,
pétalos de frialdad cristalina,
y yo, entonces, te entrego
el pájaro delirante de mis versos
la senda desandada para mostrarle los pasos a los dueños del reloj perpetuo
tu verde No-Amor, tu verde No-Sueño
mis brazos buscando tiritantes los latidos de tu cuerpo.
Y no llegan...
Y no llegan...
Los barcos al puerto preñado de niebla negra
como mi lengua devora cadáveres versátiles,
libros funestos,
idiomas prehistóricos,
fábulas de irrealidad y músicas horripilantes supurando por los dedos
del quejido.
Ya se asoma
el amanecer sanguinolento
de mis días.
© Copyright 2007 Amalia Méndez Lombao. Todos los derechos reservados. Obra registrada en Registro Propiedad Intelectual.