Nicolas Bera
Poeta recién llegado
He ido formulando el paso de tus palabras,
abriendo con mi boca el puñado de amargura,
que empuja y desamarra silenciosos secretos,
al punto de partida donde empiezan a correr.
Y puedo ver el llanto en la huida de tus besos,
cuando el tiempo desenvuelve el paradigma de tu pena,
te afliges a la ira de vivir y compartir
con la sobra entorpecida de un ser y su entender.
Mientras que abrazada a mi resguardo,
brotan tus lágrimas al este de mi alma que se quiebra,
ha nacido en ti la concepción de volar acompañada, a mi vera,
siendo flor desconocida, entristecida y aguerrida.
Corazón, marcha conmigo, suprime tu enojo,
perfuma la calma que se deshace de nuestra aurora,
revoca tu pena a la justicia; saldré adelante, contigo.
¡He visto nuestras pasiones encarnadas como en plena juventud!
Andemos, por la senda de felicidad que te abraza,
como ebrio a tu rostro, se desliga como hilo,
a las ansias de aspirar tu aroma. Amor mío,
deshagamos la fatiga de seguir con su querer.
abriendo con mi boca el puñado de amargura,
que empuja y desamarra silenciosos secretos,
al punto de partida donde empiezan a correr.
Y puedo ver el llanto en la huida de tus besos,
cuando el tiempo desenvuelve el paradigma de tu pena,
te afliges a la ira de vivir y compartir
con la sobra entorpecida de un ser y su entender.
Mientras que abrazada a mi resguardo,
brotan tus lágrimas al este de mi alma que se quiebra,
ha nacido en ti la concepción de volar acompañada, a mi vera,
siendo flor desconocida, entristecida y aguerrida.
Corazón, marcha conmigo, suprime tu enojo,
perfuma la calma que se deshace de nuestra aurora,
revoca tu pena a la justicia; saldré adelante, contigo.
¡He visto nuestras pasiones encarnadas como en plena juventud!
Andemos, por la senda de felicidad que te abraza,
como ebrio a tu rostro, se desliga como hilo,
a las ansias de aspirar tu aroma. Amor mío,
deshagamos la fatiga de seguir con su querer.