Parecen ser algunas de mis mañanas
un templo sin techo,
donde mis pensamientos elevados
sin ser observados se pierden.
En otras,
de nubarrones atisbadas
ellos caen
a mis pies
sucios.
Parecen ser,
cuevas donde guardo ya amarillas
muchas reflexiones
y muchas con cara de pez.
Luego llega el mediodía,
cargado de alegría no se por qué
y por último la noche,
a veces flaca
en ocasiones enferma
y casi siempre
con un gran cartel en su cuello colgado
que dice:
¡Estrellas suspendidas!
Así parecen ser algunos días
algunas noches...
a excepción de hoy,
que encontré al amanecer distraído
besando la oscuridad
y detrás de el me encolumné,
siguiendo su camino,
tratando de encontrar yo también
al final o al principio, a esa mujer
que pueda besar con el mismo amor que vi
y nada más pensar.
un templo sin techo,
donde mis pensamientos elevados
sin ser observados se pierden.
En otras,
de nubarrones atisbadas
ellos caen
a mis pies
sucios.
Parecen ser,
cuevas donde guardo ya amarillas
muchas reflexiones
y muchas con cara de pez.
Luego llega el mediodía,
cargado de alegría no se por qué
y por último la noche,
a veces flaca
en ocasiones enferma
y casi siempre
con un gran cartel en su cuello colgado
que dice:
¡Estrellas suspendidas!
Así parecen ser algunos días
algunas noches...
a excepción de hoy,
que encontré al amanecer distraído
besando la oscuridad
y detrás de el me encolumné,
siguiendo su camino,
tratando de encontrar yo también
al final o al principio, a esa mujer
que pueda besar con el mismo amor que vi
y nada más pensar.