Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Manos a la obra
No basta con creer, amigos míos. También hay que parecer que se cree. No basta con tener fe, queridos. Que no os pillen con las manos en la masa, así que manos a la obra porque uno sólo es el maestro, y vosotros, mis discípulos, los obreros.
-Señor. ¿Podría ser que yo tuviera mucha fe, tanta como para considerarme en un escalón superior? La fe mueve montañas y no necesito ejercer de obrero, sino como mínimo de encargado.
Alma cándida. Quien quiera ser el primero entre vosotros que se haga el más pequeño, y quien quiera obtener el galardón que se humille y renuncie a esta vida y ganará con creces la otra.
Pero señor, si yo soy el más pequeño. Todos me superan en edad; y en cuanto a renunciar a la vida, difícil es, porque siendo obrero es lo único que tengo. De todas formas y sin que sirva de precedente, me humillaré ¿Seré encargado?, o hago más teatro
No basta con creer, amigos míos. También hay que parecer que se cree. No basta con tener fe, queridos. Que no os pillen con las manos en la masa, así que manos a la obra porque uno sólo es el maestro, y vosotros, mis discípulos, los obreros.
-Señor. ¿Podría ser que yo tuviera mucha fe, tanta como para considerarme en un escalón superior? La fe mueve montañas y no necesito ejercer de obrero, sino como mínimo de encargado.
Alma cándida. Quien quiera ser el primero entre vosotros que se haga el más pequeño, y quien quiera obtener el galardón que se humille y renuncie a esta vida y ganará con creces la otra.
Pero señor, si yo soy el más pequeño. Todos me superan en edad; y en cuanto a renunciar a la vida, difícil es, porque siendo obrero es lo único que tengo. De todas formas y sin que sirva de precedente, me humillaré ¿Seré encargado?, o hago más teatro