Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mantra
Enredando la noche en tu recuerdo
las horas se desnudan de penumbras:
los ósculos suspiran por las uvas
que coronan de púrpura a tus pechos.
El reposo se ha vuelto pensamiento.
Espera, entre los dedos, la ternura.
El nocturno remanso se derrumba,
rompiéndose en miríada de destellos.
La distancia retorna con el alba:
guardados, en los labios, hay más besos:
un poema se bebe, desde el alma,
las gotas que quedaron de los sueños.
Siete símbolos se unen y dan eco
a un nombre de mujer…¡cual sacro mantra!.
Enredando la noche en tu recuerdo
las horas se desnudan de penumbras:
los ósculos suspiran por las uvas
que coronan de púrpura a tus pechos.
El reposo se ha vuelto pensamiento.
Espera, entre los dedos, la ternura.
El nocturno remanso se derrumba,
rompiéndose en miríada de destellos.
La distancia retorna con el alba:
guardados, en los labios, hay más besos:
un poema se bebe, desde el alma,
las gotas que quedaron de los sueños.
Siete símbolos se unen y dan eco
a un nombre de mujer…¡cual sacro mantra!.
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