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Manual para la mujer que sigue persiguiendo amores imposibles (Instrucciones que no garantizan nada)

Tema en 'Prosa: Melancólicos' comenzado por Jose Anibal Ortiz Lozada, 23 de Febrero de 2026. Respuestas: 0 | Visitas: 68

  1. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Jose Anibal Ortiz Lozada Poeta adicto al portal

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    6 de Mayo de 2024
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    Género:
    Hombre
    Primero no digas que los eliges mal.
    Los imposibles no se eligen: te reconocen.
    Tienen una manera de mirarte como si fueras la única ventana en una casa incendiada.
    Y tú, que siempre has querido salvar algo —aunque sea una sombra—, entras.

    Segundo: no confundas intensidad con destino.
    El amor imposible suele hablar en mayúsculas,
    promete universos paralelos,
    te escribe a las tres de la mañana como si el insomnio fuera prueba de eternidad.
    Pero el insomnio no es eternidad:
    es apenas una habitación sin cortinas.

    Tercero: sospecha del hombre que siempre está a punto de irse.
    El que ama con un pie en la puerta
    y el otro en tu pecho.
    Ese que te dice “si las cosas fueran distintas”
    como si el mundo fuera una excusa
    y no una decisión.

    Cuarto: no te culpes por imaginar futuros.
    Las mujeres que persiguen imposibles no son ingenuas;
    son arquitectas del aire.
    Saben construir casas donde solo hay viento.
    El problema es que el viento no firma contratos.

    Quinto: aprende a leer los silencios.
    Hay silencios que abrazan
    y silencios que esconden.
    El amor imposible domina el segundo:
    desaparece con elegancia,
    regresa con nostalgia,
    te hace sentir que el problema fue el calendario
    y no su falta de coraje.

    Sexto: si decides quedarte, quédate sabiendo.
    Si decides irte, vete sin dramatismo.
    Los imposibles se alimentan del teatro.
    Se vuelven héroes en tu memoria
    porque nunca tuvieron que enfrentarse a la rutina,
    a la ropa sucia,
    a los lunes.

    Séptimo: no confundas profundidad con inaccesibilidad.
    Un hombre puede ser misterioso
    y aun así estar disponible.
    El que no está, no está.
    No importa cuántas metáforas inventes para explicarlo.

    Octavo: mírate.
    Sí, mírate de verdad.
    Hay algo en ti que ama el vértigo.
    Que prefiere la cuerda floja
    al suelo firme.
    No es debilidad.
    Es hambre de intensidad.
    Pero recuerda: también mereces la calma.

    Y por último:
    cuando el próximo imposible aparezca
    con su sonrisa de incendio controlado,
    pregúntate si quieres otra vez aprender a sobrevivir llamas
    o si ya es hora
    de elegir un amor que no te obligue a correr tras él,
    sino que camine contigo
    sin mapas,
    pero con intención.

    Porque perseguir es hermoso
    hasta que te cansas de no ser alcanzada.
     
    #1
    A luna roja le gusta esto.

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