elias peñuela
Poeta recién llegado
Creo en tus
ojos supersticiosos.
La verdad es que
puedo olerte a través
de los pétalos
de una orquídea,
ya que,
genéticamente,
compartes con
ella o ella comparte
contigo
el aroma del cielo,
la voz del ahora,
la musa perdida,
tu risa toñeca.
También,
me dirijo
a tu vientre como
aquel arrecife
donde chocan
las olas y
muerdo la espuma
de tus
aguas agitadas.
Eres un mar
una luna
una espiga,
eres la mujer
desenfrenada
y el herbaje
de una pradera.
Tienes un poco
de cilantro,
albahaca en
tus mejillas.
Y las paraulatas,
¿Dónde están?
Ya viene la lluvia,
ya vienes tú...
mientras brego,
ya vienes tú...
ojos supersticiosos.
La verdad es que
puedo olerte a través
de los pétalos
de una orquídea,
ya que,
genéticamente,
compartes con
ella o ella comparte
contigo
el aroma del cielo,
la voz del ahora,
la musa perdida,
tu risa toñeca.
También,
me dirijo
a tu vientre como
aquel arrecife
donde chocan
las olas y
muerdo la espuma
de tus
aguas agitadas.
Eres un mar
una luna
una espiga,
eres la mujer
desenfrenada
y el herbaje
de una pradera.
Tienes un poco
de cilantro,
albahaca en
tus mejillas.
Y las paraulatas,
¿Dónde están?
Ya viene la lluvia,
ya vienes tú...
mientras brego,
ya vienes tú...
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