Caballos con dientes blancos,
tan blancos...
Soldados con sables rojos,
tan rojos...
y sangre del mismo color.
Viejos con fantasías inútiles,
viento,
y salitre.
Ya no es olor a madera y mar,
ahora sólo es metal y frío
y un filo de acero en los pulmones
cansados para nada
de mar y sangre
de mar y sangre
de mar y sangre
tan blancos...
Soldados con sables rojos,
tan rojos...
y sangre del mismo color.
Viejos con fantasías inútiles,
viento,
y salitre.
Ya no es olor a madera y mar,
ahora sólo es metal y frío
y un filo de acero en los pulmones
cansados para nada
de mar y sangre
de mar y sangre
de mar y sangre