¡Mar!, eterno e insondable,
generoso, bello y misterioso,
tu salobre brisa fragancia es,
los colores fascinantes
de tus cambiantes aguas,
a veces verdes como las esmeraldas,
otras, azules como el cielo.
Cuantas veces en ti,
de pie sobre tus cálidas,
suaves y doradas arenas,
contemplaba extasiada,
a veces, tu bravura de león
otras, tu pasividad de tórtola.
Múltiples traviesas aves,
circundando tu cielo, tus orillas;
emitiendo sonoras notas
musicales, que amenizaban
la danza acompasada
de tus olas, que llegaban
mimosas hasta mis pies,
convertidas en blancas espumas,
semejantes a un caprichoso
y primoroso encaje de Bruselas.
Estas hermosas vivencias
dejaron en mi alma
un grato e inolvidable recuerdo,
ligado a las maravillosas
horas de mi dulce y solaz
infancia y juventud.
¡Oh, mar de mis ensueños!
eres obsequio
bendito de Dios
¿Qué sería de la Tierra sin ti?
generoso, bello y misterioso,
tu salobre brisa fragancia es,
los colores fascinantes
de tus cambiantes aguas,
a veces verdes como las esmeraldas,
otras, azules como el cielo.
Cuantas veces en ti,
de pie sobre tus cálidas,
suaves y doradas arenas,
contemplaba extasiada,
a veces, tu bravura de león
otras, tu pasividad de tórtola.
Múltiples traviesas aves,
circundando tu cielo, tus orillas;
emitiendo sonoras notas
musicales, que amenizaban
la danza acompasada
de tus olas, que llegaban
mimosas hasta mis pies,
convertidas en blancas espumas,
semejantes a un caprichoso
y primoroso encaje de Bruselas.
Estas hermosas vivencias
dejaron en mi alma
un grato e inolvidable recuerdo,
ligado a las maravillosas
horas de mi dulce y solaz
infancia y juventud.
¡Oh, mar de mis ensueños!
eres obsequio
bendito de Dios
¿Qué sería de la Tierra sin ti?
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