luisojedas
Poeta asiduo al portal
Ella abrió sus ojos mientras dormía,
y me lancé hacia el fondo del océano,
yo sobrevolaba el atardecer en una avioneta
y me dejé caer....sin paracaídas.
Ahora quiero que cierres los ojos,
que sigas durmiendo,
que me quedaré navegando en este mar oculto,
como en Lost...perdido, sin tiempo,
enfrentando tus miedos
hasta que despiertes.
Me preguntó: ¿qué haces aquí?
¿quién eres? Mientras sus ojos se abrían nuevamente
como nubes de acero, pesadas, lentas,
removidas por el viento de otoño,
el sol se filtraba, acuchillaba hasta el fondo estas mareas extrañas,
desde el fondo marino tomé un puñado de arena, húmeda, blanca,
y cuando me miró de frente, lo esparcí sobre su pecho fértil,
me quedé flotando a la deriva...sin tiempo,
en esos ojos entreabiertos,
agitando el oleaje con cada parpadeo,
esperando que el sol de otoño haga florecer la arena,
entre sus pechos, algún día...algún día,
cuando estemos despiertos
y regresemos de nuevo a esta tierra perdida.
y me lancé hacia el fondo del océano,
yo sobrevolaba el atardecer en una avioneta
y me dejé caer....sin paracaídas.
Ahora quiero que cierres los ojos,
que sigas durmiendo,
que me quedaré navegando en este mar oculto,
como en Lost...perdido, sin tiempo,
enfrentando tus miedos
hasta que despiertes.
Me preguntó: ¿qué haces aquí?
¿quién eres? Mientras sus ojos se abrían nuevamente
como nubes de acero, pesadas, lentas,
removidas por el viento de otoño,
el sol se filtraba, acuchillaba hasta el fondo estas mareas extrañas,
desde el fondo marino tomé un puñado de arena, húmeda, blanca,
y cuando me miró de frente, lo esparcí sobre su pecho fértil,
me quedé flotando a la deriva...sin tiempo,
en esos ojos entreabiertos,
agitando el oleaje con cada parpadeo,
esperando que el sol de otoño haga florecer la arena,
entre sus pechos, algún día...algún día,
cuando estemos despiertos
y regresemos de nuevo a esta tierra perdida.
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