Me provoca
tu cuerpo de niÑa y alma de mujer
alma de crÍa y cuerpo de hembra
sin pedir perdÓn ni dar excusas
cabalgas mi sueÑo
y lo revientas
porque al don quijote en bicicleta
no le tienes pena
mariposa cruel
venenoso cafÉ
no te da verguenza?
Me une a vos
el idioma de mi madre
el mismo que escuchaba
mientras albergaba en su vientre
me acaricias
con el recuerdo del maÑana
el sabor a tierra mojada
la aguja que me tatÚa
tu voz de tinta
me alimenta
la vitamina de tu audacia
me nutre
la franqueza de tu derrota
el coraje que me inoculas
me hunden
la sÁbana vacÍa
los pasos sin oÍr
y el sillÓn sin tu olor
que no huye ni se acerca
me conquista
que no te rÍas cuando canto
tu coqueta insolencia
y la melodÍa de tu abrazo
preservo mis defectos
para que los puedas soportar
bandera blanca
frente al eco de tu valor
me persiguen
el ocaso de mi cura
la temperatura de nuestro voto
el sacerdote que nos reuniÓ
me entregarÁs
un diploma en locura
tu octubre impenitente
incalculable y sabrosa
la sal de tus mejillas
me derriten
tus ojos de hambre
tu verano ardiente
el rostro de ninfa
tu efÉbica pureza
la mano en la frente
me reflejo
en el lago de tus lÁgrimas
en la pantalla de tu piel
en el sudor de las nubes
me despiertas
las primaveras boreales
las eras sin pÍldoras
el inconfundible aroma de la insomnia
me desgasta
el calor de la siesta
lo sagrado de nuestro pacto
las cicatrices en muestra
retumba
permea
el idioma que nos une
si me olvidas no me sueÑes
pasÓ la hora de despedirse
y aÚn me sigues
tu cuerpo de niÑa y alma de mujer
alma de crÍa y cuerpo de hembra
sin pedir perdÓn ni dar excusas
cabalgas mi sueÑo
y lo revientas
porque al don quijote en bicicleta
no le tienes pena
mariposa cruel
venenoso cafÉ
no te da verguenza?
Me une a vos
el idioma de mi madre
el mismo que escuchaba
mientras albergaba en su vientre
me acaricias
con el recuerdo del maÑana
el sabor a tierra mojada
la aguja que me tatÚa
tu voz de tinta
me alimenta
la vitamina de tu audacia
me nutre
la franqueza de tu derrota
el coraje que me inoculas
me hunden
la sÁbana vacÍa
los pasos sin oÍr
y el sillÓn sin tu olor
que no huye ni se acerca
me conquista
que no te rÍas cuando canto
tu coqueta insolencia
y la melodÍa de tu abrazo
preservo mis defectos
para que los puedas soportar
bandera blanca
frente al eco de tu valor
me persiguen
el ocaso de mi cura
la temperatura de nuestro voto
el sacerdote que nos reuniÓ
me entregarÁs
un diploma en locura
tu octubre impenitente
incalculable y sabrosa
la sal de tus mejillas
me derriten
tus ojos de hambre
tu verano ardiente
el rostro de ninfa
tu efÉbica pureza
la mano en la frente
me reflejo
en el lago de tus lÁgrimas
en la pantalla de tu piel
en el sudor de las nubes
me despiertas
las primaveras boreales
las eras sin pÍldoras
el inconfundible aroma de la insomnia
me desgasta
el calor de la siesta
lo sagrado de nuestro pacto
las cicatrices en muestra
retumba
permea
el idioma que nos une
si me olvidas no me sueÑes
pasÓ la hora de despedirse
y aÚn me sigues