Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde el envés de tu cuerpo
haces rielar en mis ojos
suspiros de plenilunio
en el crepúsculo agónico.
Se mecen en un gemido
las corolas de tus poros
bajo humedad de destellos
de tu espalda en abandono.
Al unísono, las manos,
y el aliento codicioso
impregnan de mariposas,
y matizan de sonrojo,
la estepa que, suave, baja
y emerge cual flor de loto
hasta tus dos medias lunas
desde el nácar de tus hombros.
La tarde ya se deslíe
en lascivos policromos
y mariposas profanas
son, en tu espalda, mis ósculos.
Sientes que brota de ti
lo más prohibido y más hondo,
a lo que tú, con fineza,
le das forma de sollozo.
haces rielar en mis ojos
suspiros de plenilunio
en el crepúsculo agónico.
Se mecen en un gemido
las corolas de tus poros
bajo humedad de destellos
de tu espalda en abandono.
Al unísono, las manos,
y el aliento codicioso
impregnan de mariposas,
y matizan de sonrojo,
la estepa que, suave, baja
y emerge cual flor de loto
hasta tus dos medias lunas
desde el nácar de tus hombros.
La tarde ya se deslíe
en lascivos policromos
y mariposas profanas
son, en tu espalda, mis ósculos.
Sientes que brota de ti
lo más prohibido y más hondo,
a lo que tú, con fineza,
le das forma de sollozo.
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