Nommo
Poeta veterano en el portal
Cuando quieras, donde quieras, como quieras...
Ya sabes dónde encontrarme.
Me llamas por teléfono, y acudo a tu encuentro.
Te prohíbo, eso, sí, vociferarme.
Tampoco está permitido que me secuestres.
No debes amordazarme ni darme palos.
Soy un ángel negro de Antonio Machín, mas no soy malo.
No pienses que soy tiburón o escualo.
¿ Nos besamos ? Tranquila, que no te daré una dentellada.
Prefiero que estés viva; sana y salva. Y que calles, pues estarás como ausente. Como el marqués de Sade.
Te animo a que sujetes conmigo, el trono.
En Semana Santa, por las calles de Sevilla, con los devotos cofrades.
Seamos costaleros. Soportemos más de cien kilos, sobre nuestros sufridos hombros.
Te amo... Y no te castigo. Por ello, tampoco perdono.
En mí, no cabe el enojo, ni tampoco, la risa. Te beso... Marisa.
Ya sabes dónde encontrarme.
Me llamas por teléfono, y acudo a tu encuentro.
Te prohíbo, eso, sí, vociferarme.
Tampoco está permitido que me secuestres.
No debes amordazarme ni darme palos.
Soy un ángel negro de Antonio Machín, mas no soy malo.
No pienses que soy tiburón o escualo.
¿ Nos besamos ? Tranquila, que no te daré una dentellada.
Prefiero que estés viva; sana y salva. Y que calles, pues estarás como ausente. Como el marqués de Sade.
Te animo a que sujetes conmigo, el trono.
En Semana Santa, por las calles de Sevilla, con los devotos cofrades.
Seamos costaleros. Soportemos más de cien kilos, sobre nuestros sufridos hombros.
Te amo... Y no te castigo. Por ello, tampoco perdono.
En mí, no cabe el enojo, ni tampoco, la risa. Te beso... Marisa.
Última edición: