Mi hermosa amiga, tu escrito por ese corazón sensible, y el tema coinciden tanto con lo que escribí hace tiempo...Soy docente y gracias a eso pude conocer a mi Camilo, que me domesticó para siempre y me llevó a estudiar y a comprometerme para que la Educación sea de verdad inclusiva en todas las escuelas, pare que la sociedad realmente pueda algún día ser así de diferente y crear lazos. De hecho visité tu hermoso país para difundir que estas personas tan especiales se merecen mucho más amor, respeto y compromiso de nuestra parte. es tan difícil para los que nos creemos "especialmente normales" comprenderlo...Te comparto esto, sé que es largo, y no acostumbro a responder con mis escritos, pero este tema me puede.
TE QUIERO AMUGA: Martín no ha podido tener mejor suerte que tenerte, como tú dices de tenerlo a él, aunque eso no quiere decit que celebremos la diferencia sin pensar en las herramientas, en todas las herramientas que podamos brindarle para que se desarrolle plenamente en el medio que le toca vivir.
ENTONCES apareció el zorro:-¡Buenos días! -dijo el zorro.-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada. -Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz. -¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres! -Soy un zorro -dijo el zorro. -Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste! -No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado. -¡Ah, perdón! -dijo el principito. Pero después de una breve reflexión, añadió: -¿Qué significa "domesticar"? -Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas? -Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"? -Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas? -No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito. -Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos " -¿Crear lazos? -Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo... -Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado... -Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas. -¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito. El zorro pareció intrigado: -¿En otro planeta? -Sí. -¿Hay cazadores en ese planeta? -No. -¡Qué interesante! ¿Y gallinas? -No. -Nada es perfecto -suspiró el zorro. Y después volviendo a su idea: -Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡Mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo. El zorro se calló y miró un buen rato al principito: -Por favor... domestícame -le dijo. -Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas. -Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! -¿Qué debo hacer? -preguntó el principito. -Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... El principito volvió al día siguiente. -Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios. -¿Qué es un rito? -inquirió el principito. -Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones. De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida: -¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré. -Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique... -Ciertamente -dijo el zorro. - Y vas a llorar!, -dijo él principito. -¡Seguro! -No ganas nada. -Gano -dijo el zorro- he ganado a causa del color del trigo.
A Camilo por todo el amor que sabe inspirar.
Me has dado dudas sobre todo lo que creo que sé y cómo lo sé.
Has sacudido todas mis falsas estructuras conocidas como abstractas y generales.
Tu mundo vino a mi mundo de la mano de las imágenes que para mi
son sólo palabras, yo todo lo traduzco a palabras que,
muchas veces para ti y a veces también para mí, son monstruosas.
He sentido en carne viva la frustración de tu propia frustración
Y tú has sido quien me ha dicho: ¡No estés triste!
No debo celebrar que no sepas mentir, que no entiendas ironías
Aunque muero por saber que te lo impide
Quizás en la respuesta hallemos el remedio
Para tantas injusticias.
Estudio teorías, busco atajos para llegar temprano
Anticiparte la vida, las relaciones, agendas, relojes y calendarios
Para que habites en este mundo plagado de engaños
Latrocinios y crímenes de lesa humanidad.
De inminentes y permanentes guerras inútiles,
que ponen en peligro constante a cada ser viviente.
Entre seres que decimos amar al prójimo, a los de la misma especie.
Quizás para ti decir y hacer signifiquen lo mismo, debo ayudarte a entender,
para tu propio bien, que para nosotros hablar es fácil, hacer, difícil.
El esfuerzo es conjunto, no podemos comunicarnos de verdad
si no conozco y aprendo tu idioma,
sobre todo para darme cuenta de hasta qué punto da trabajo aprender
algo que no se comprende.
La vida es tan frágil, la muerte tan evidente, aquí y ahora estamos juntos.