Oscar Alfaro Riv
Poeta recién llegado
LA PLAZA
DE LOS NEGROS II
DE LOS NEGROS II
Al frente,
el puerto
con turistas
de todas las naciones.
Los europeos,
poseedores
de buenos dólares.
Los chilenos
tenían de sobra
hambre,
preocupaciones,
y lo que nunca
faltaba,
la esperanza.
En cada mochila
invisible estaba
un rostro de mujer.
Los hijos, la madre y,
en muchos casos,
los desgraciados
de los amigos.
Los que se creen
con derecho
a comerle la color.
Y el otro, el Patas Negras.
En el Muro
de los Lamentos,
como en la cárcel,
todo es sabido.
Después de un mes
de férrea resistencia
del muchacho fino.
Un alto ejecutivo,
se lo llevo a tirones.
Lo que saco
aplausos
de más de un centenar
de testigos.
Después de aquel día,
la Plaza de los Negros
perdió su encanto
y callaron
sus risas.
el puerto
con turistas
de todas las naciones.
Los europeos,
poseedores
de buenos dólares.
Los chilenos
tenían de sobra
hambre,
preocupaciones,
y lo que nunca
faltaba,
la esperanza.
En cada mochila
invisible estaba
un rostro de mujer.
Los hijos, la madre y,
en muchos casos,
los desgraciados
de los amigos.
Los que se creen
con derecho
a comerle la color.
Y el otro, el Patas Negras.
En el Muro
de los Lamentos,
como en la cárcel,
todo es sabido.
Después de un mes
de férrea resistencia
del muchacho fino.
Un alto ejecutivo,
se lo llevo a tirones.
Lo que saco
aplausos
de más de un centenar
de testigos.
Después de aquel día,
la Plaza de los Negros
perdió su encanto
y callaron
sus risas.