Javier Torres
Poeta recién llegado
La indiscreción de mis besos,
y el duelo con tu indiferencia,
me remiten a las horas que desgasto
cuando pronuncio tu nombre,
no hay deseo más vanidoso,
que el de un alma gemela
y el narcisismo de halagarse
el uno al otro.
Bésame las pocas ganas de matarte,
porque así he de morir sin mitigar el frío,
en tu vertiginosa piel y la poesía de algún otro
que espera su turno.
Ya no veo más allá de las miserias,
la indiscreción de mis besos
y el duelo con tu indiferencia.
y el duelo con tu indiferencia,
me remiten a las horas que desgasto
cuando pronuncio tu nombre,
no hay deseo más vanidoso,
que el de un alma gemela
y el narcisismo de halagarse
el uno al otro.
Bésame las pocas ganas de matarte,
porque así he de morir sin mitigar el frío,
en tu vertiginosa piel y la poesía de algún otro
que espera su turno.
Ya no veo más allá de las miserias,
la indiscreción de mis besos
y el duelo con tu indiferencia.
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