Elmer Monzalve
Poeta recién llegado
Al besarte siento el aliento de tu cuerpo,
caliente como el fuego de ti perpetuo
caen sobre mi tus frondosas ramas
tocando la desnudes solemne de mi alma.
Al tenerte siento tan mío tu mundo
en paz sin guerra, que en el perenno,
bebiendo la misma gota cual desierto
de lucha constante en busca de invierno.
Al mirar tus ojos, junto a las estrellas
del infinito entero siempre luminosas;
latente cerca al mío, siento tu corazón
al verdadero amor siempre enrolado.
Al besarte el fuego se hace hoguera,
al tenerte mi mundo se une al tuyo,
al mirarte, veo tu alma en mi desnuda,
al amarte, quiero hasta el más allá amarte.
caliente como el fuego de ti perpetuo
caen sobre mi tus frondosas ramas
tocando la desnudes solemne de mi alma.
Al tenerte siento tan mío tu mundo
en paz sin guerra, que en el perenno,
bebiendo la misma gota cual desierto
de lucha constante en busca de invierno.
Al mirar tus ojos, junto a las estrellas
del infinito entero siempre luminosas;
latente cerca al mío, siento tu corazón
al verdadero amor siempre enrolado.
Al besarte el fuego se hace hoguera,
al tenerte mi mundo se une al tuyo,
al mirarte, veo tu alma en mi desnuda,
al amarte, quiero hasta el más allá amarte.