Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tejió sobre mi piel con lana oscura
el torvo despertar de un sol maldito;
la herrumbre que me oxida chiquitito
es hija de su tétrica amargura.
Partió con un revés de mano dura
la boca hasta sangrarme un infinito;
hoy muerta calla el son que me recito
y rota se enmudece en la negrura.
No quiero el escozor de tanta herida
abierta supurando resquemores,
ganándome con trampas la partida.
Tejió sobre mi piel cien mil dolores
con restos de caricia consumida
perdida en una urdimbre de rencores.
el torvo despertar de un sol maldito;
la herrumbre que me oxida chiquitito
es hija de su tétrica amargura.
Partió con un revés de mano dura
la boca hasta sangrarme un infinito;
hoy muerta calla el son que me recito
y rota se enmudece en la negrura.
No quiero el escozor de tanta herida
abierta supurando resquemores,
ganándome con trampas la partida.
Tejió sobre mi piel cien mil dolores
con restos de caricia consumida
perdida en una urdimbre de rencores.