chemita255
Poeta recién llegado
En aquel tiempo,
en un callejón sin salida me encontré,
dudas, miedos, desamor.
Y en un asiento de la arboleda,
y en aquella noche,
me reencontré conmigo mismo,
con mi ser,
por tu calida mirada,
¡Gracia a ti angelito de la guarda!.
Por quien hoy releo tus letras,
y que mas,
que comprensión y amistad,
me diste el mana,
consuelo y alivio,
agua fresca,
en este duro camino.
Tus blancas cartas,
lacradas con tu saliva,
Aguardaban hasta el final del día,
y allí en un rincón de mi habitación,
y a la luz de una vela,
como un sacramento divino,
como una ceremonia ancestral,
las abría,
Notaba la luz,
Notaba la brisa,
Notaba tu alma,
que me prendía,
Notaba tu ser,
que me decía
¡no estas solo!,
soy tu ángel de la guarda,
y por el vengo en tu guía.
Apareciste de puntillas,
en mi vida,
¡Y que suerte la mía!,
fue conocerte poquito a poco,
día tras día,
cita tras cita,
y dejaste huella,
¡Dios Santo que huella!
A Mª Carmen, con el afecto y el cariño que se merece un Angelito de la guarda.(22-01-06).
©Chemita65.
en un callejón sin salida me encontré,
dudas, miedos, desamor.
Y en un asiento de la arboleda,
y en aquella noche,
me reencontré conmigo mismo,
con mi ser,
por tu calida mirada,
¡Gracia a ti angelito de la guarda!.
Por quien hoy releo tus letras,
y que mas,
que comprensión y amistad,
me diste el mana,
consuelo y alivio,
agua fresca,
en este duro camino.
Tus blancas cartas,
lacradas con tu saliva,
Aguardaban hasta el final del día,
y allí en un rincón de mi habitación,
y a la luz de una vela,
como un sacramento divino,
como una ceremonia ancestral,
las abría,
Notaba la luz,
Notaba la brisa,
Notaba tu alma,
que me prendía,
Notaba tu ser,
que me decía
¡no estas solo!,
soy tu ángel de la guarda,
y por el vengo en tu guía.
Apareciste de puntillas,
en mi vida,
¡Y que suerte la mía!,
fue conocerte poquito a poco,
día tras día,
cita tras cita,
y dejaste huella,
¡Dios Santo que huella!
A Mª Carmen, con el afecto y el cariño que se merece un Angelito de la guarda.(22-01-06).
©Chemita65.