Nommo
Poeta veterano en el portal
Yo te amo y lo digo en serio.
Pero no podemos hacer nada más. ¿ Qué sientes ?
La Divina Providencia. Dios proveerá, en esta Divina Comedia.
Riámonos. Desayunemos. Mirándonos de hito en hito, y frente a frente.
Estamos en el hotel más encantador del mundo.
Tus trajes, de terciopelo.
Mis puños, de acero. No van a golpear tus mejillas.
Ya sabes que soy pacífico, como los mares del Sur. Inmenso océano.
Provengo de Australia. Y sé hacer la zancadilla...
Podría darte una patada en el trasero.
Enviándote, por correo urgente, a la ciudad de Sevilla.
Pero te quiero. Nos besamos...
Agarras la katana. ¿ Vas a cortarme de cuajo, una mano ?
Escribes en la arena de la playa, una enorme letra Equis.
¿ Es tu firma, analfabeta ? Digo, bromeando. Y tú me tiras piedras.
Salgo corriendo.
Es nuestra Luna de Miel, y está lloviendo a cántaros.
Volvemos a recluirnos en esa cárcel. En esa celda.
La habitación es como un convento. Entre santa y santo, pared de cal y canto.
Oigo tus sollozos y lamentos. Te acompaño. Entramos juntos, al cuarto de baño.
Eres luciérnaga.
Perfumas el ambiente.
Irradias resplandores.
Y yo acaricio tu cuerpo. Soy tu mayordomo. Tú, mi recompensa.
Pero no podemos hacer nada más. ¿ Qué sientes ?
La Divina Providencia. Dios proveerá, en esta Divina Comedia.
Riámonos. Desayunemos. Mirándonos de hito en hito, y frente a frente.
Estamos en el hotel más encantador del mundo.
Tus trajes, de terciopelo.
Mis puños, de acero. No van a golpear tus mejillas.
Ya sabes que soy pacífico, como los mares del Sur. Inmenso océano.
Provengo de Australia. Y sé hacer la zancadilla...
Podría darte una patada en el trasero.
Enviándote, por correo urgente, a la ciudad de Sevilla.
Pero te quiero. Nos besamos...
Agarras la katana. ¿ Vas a cortarme de cuajo, una mano ?
Escribes en la arena de la playa, una enorme letra Equis.
¿ Es tu firma, analfabeta ? Digo, bromeando. Y tú me tiras piedras.
Salgo corriendo.
Es nuestra Luna de Miel, y está lloviendo a cántaros.
Volvemos a recluirnos en esa cárcel. En esa celda.
La habitación es como un convento. Entre santa y santo, pared de cal y canto.
Oigo tus sollozos y lamentos. Te acompaño. Entramos juntos, al cuarto de baño.
Eres luciérnaga.
Perfumas el ambiente.
Irradias resplandores.
Y yo acaricio tu cuerpo. Soy tu mayordomo. Tú, mi recompensa.
Última edición: