christopher
Poeta recién llegado
Sufrimiento y llorar, siempre conmigo los llevo pues nose cuando necesitarlos puedo. A pesar que trato de desterrarlos siempre regresan a mi pues nunca puedo tener paz, ya que la soledad y la desesperanza interrumpen cuando contigo estoy soñando, diciéndome que nunca a tu corazón podré alcanzarlo, pues mi falta de fé hace que no te pueda llegar a ver.
Necesito de la fuerzas que tu me das para vivir, si me llegas a faltar no podré contenerme y empezare a llorar, siempre pasa pues no tengo valor.
Sentado aquí a un lado de la vía, veo a otros pasar tan sonrientes y despreocupados pues a ellos todo se les dio, y a mi hasta mis Alas me cortaron para que conozca el sufrimiento que uno tiene cuando por un Amor tiene que vivir luchando. No me quejo a veces lloro y a veces sufro mucho, pues el precio que hoy pago para poder tenerte es muy bajo comparado a todo lo que yo podría darte si decides quedarte para siempre a mi lado.
Pero lagrimas caen de mi pues mi sufrir es hoy más intenso, ya que de ti hace tiempo noticias no tengo, Ay amor esquivo quieres verme sangrante y herido ,con el alma hecha pedazos y con el fuego de mi vida en su ocaso. Recién hay me consolarías con la dicha de en sus brazos poder refugiarme.
Necesito de la fuerzas que tu me das para vivir, si me llegas a faltar no podré contenerme y empezare a llorar, siempre pasa pues no tengo valor.
Sentado aquí a un lado de la vía, veo a otros pasar tan sonrientes y despreocupados pues a ellos todo se les dio, y a mi hasta mis Alas me cortaron para que conozca el sufrimiento que uno tiene cuando por un Amor tiene que vivir luchando. No me quejo a veces lloro y a veces sufro mucho, pues el precio que hoy pago para poder tenerte es muy bajo comparado a todo lo que yo podría darte si decides quedarte para siempre a mi lado.
Pero lagrimas caen de mi pues mi sufrir es hoy más intenso, ya que de ti hace tiempo noticias no tengo, Ay amor esquivo quieres verme sangrante y herido ,con el alma hecha pedazos y con el fuego de mi vida en su ocaso. Recién hay me consolarías con la dicha de en sus brazos poder refugiarme.