Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me cansé de ser tu ecuación,
la intrusa o como me llamabas.
Me convertiste en tu espejo
viviendo de las migajas.
Quedó cerrada esa puerta
pues no soy de cartón,
mis labios anhelan un beso ardiente
que desvele en mí la pasión.
En la montaña más alta viviré
y seré una extraña que espera otro tren.
No es necesario que vayas por la esquina,
esa parada quité.
Oculto mi pecho lleva
la pena que no reviviré.
No intentes detenerme,
porque sabes bien,
contigo me estaba faltando compañía,
me estaba sobrando, la soledad.
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